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viernes, diciembre 19, 2003

Navidad y navidades
(Celebración para Niñas y Niños)

Navidad y las otras navidades.

Objetivos:
— Descubrir que no basta tener cosas para ser feliz, ni puede ser feliz uno solo.
— Llamar la atención sobre la felicidad sencilla y profunda a que nos invita la Navidad.
Mensaje: La felicidad no está en las cosas, sino en ser una persona sencilla, de corazón abierto. Una persona en la que esté presente el espíritu de la Navidad.

Materiales:
— Textos y escenificación.
— Disco o canto de las bienaventuranzas.
Tiempo: Tiempo de Navidad.
Domingo anterior a la Navidad.

1. SALUDO
SACERDOTE: ¿Quién viene a los hombres en Navidad? Jesús es el Señor. Y al Señor cantamos.


2. CANTO: «Jesús es Señor».
3. RITO DEL PERDÓN

— Tú nos amas siempre, y a nosotros nos resulta difícil amarnos.
— Tú nos perdonas siempre, y nosotros no sabemos perdonar.
— Tú nos infundes esperanza, y nosotros renunciamos fácilmente a esperar.
Señor, ten piedad.

4. ORACIÓN
SACERDOTE: Oh Señor, tan cercano a los hombres que vives en cada uno de nosotros. Queremos encontrarte. Ayúdanos a comprender que Tú vives en cada hombre que sufre, que está triste, que está preocupado. Que entendamos que vivir así significa celebrar cristianamente la Navidad. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

/1. LITURGIA DE LA PALABRA
5. DIÁLOGO
SACERDOTE: Vamos a recordar algunos de los anuncios publicitarios de estos días de Navidad: Coca-cola, muñecas...
¿Qué prometen estos anuncios?
— Feliz el que tiene cosas.
— Feliz el que tiene las «mejores» cosas.
— Pero, ¿basta con tener cosas para ser feliz?

6. TESTIMONIOS

TESTIMONIO 1
Convenientemente preparado se escenificará.
Ana es una niña de ocho años. Tal vez tenga alguno más. No lo sé muy bien. Yo conozco muchas niñas como Ana. Tiene un montón de juguetes. Puede prescindir asta de una colección de muñecas de todos los tipos y amaños. Pero Ana piensa y actúa siempre de una manera especial:
—Mis juguetes son míos, y sólo yo juego con ellos. sí lo dice y así lo hace. Otras niñas más pobres del barrio se quedan mirando a Ana y sus juguetes. Les encantaría tener alguna de esas muñecas o que, al menos, Ana se las dejara jugar un ratito. Ana, a cambio, podría contar con su amistad, pero…
Ana se da cuenta de que cada día tiene menos amigas y se pregunta por qué esto. Más de una vez ha llorado diciendo que a ella no la quiere nadie. Y es una pena porque podía ser muy feliz.
— me olvidaba decir que lo que le pasa a Ana y sus juguetes y muñecas también les ocurre a otros ni y no tan niños. En lugar de juguetes y muñecas ellos juegan con otras cosas.
Un narrador cuenta, como quien narra un cuento, la historia de Ana. Cuando llega a: «Mis juguetes son míos y sólo yo juego con ellos», se oye, con claridad y fuerza, la voz de Ana que lo dice. Después sigue la narración. Y se van escenificando todas las acciones que el texto narra. Cuando llega al final: «Ah, se me olvidaba decir,.. », cesa toda la acción y el narrador- —con cierta intención— concluye el texto.

TESTIMONIO 2
con voz en off anteriormente grabada.
Imagínate que te levantas una mañana y encuentras la casa en silencio. Sorprendido, miras una por una todas las habitaciones y las hallas vacías, las camas bien hechas, todo muy limpio y arreglado; pero, allí, en tu casa no hay nadie. Con afán de curiosidad, bajas a la calle y observas que los automóviles están estacionados con normalidad; no parece que haya ocurrido nada extraño; pero te das cuenta de que hay algo raro: no circula ni un solo automóvil, no pasa ni un transeúnte, no se oye ni el más mínimo ruido... La ciudad está tranquila, pero como sin vida, casi muerta. No encuentras a nadie a quien puedas preguntar qué es lo que ocurre...
Regresas a casa, tomas el teléfono y llamas a tu mejor amigo. Oyes la señal en su casa..., pero cuelgas porque del otro lado del auricular NADIE contesta a tu llamada. ¿Cómo te van a contestar si no existe nadie? Creyendo que se trata de un sueño, vuelves a salir a la calle... Todo en el más absoluto silencio y sin movimiento alguno. En tras en una tienda; puedes llevarte todo lo que haya allí, nadie te lo impide... Vas al colegio... y ¡nadie!
Entonces decides tomártelo a broma y te vas con tus amigos, pero, ¿con qué amigos si no existe ninguno? Final mente decides ir a casa de tus tíos, andando claro está, y no encuentras a nadie en el trayecto... Llamas a la puerta y la misma situación: soledad.
Y así un minuto, una hora, un día y otro día...
La parábola de la soledad. Tal vez sea preferible optar por este texto segundo como alternativa al caso de Ana. Se verá en cada caso.

7. REFLEXIÓN
Reflexión breve sobre los testimonios. Insistir en la idea de que lo importante es tener amigos, más que tener cosas, poder hablar con la gente, compartir... No son las cosas las que hacen la felicidad como se ve en el caso de Ana o en el texto de «La parábola de la soledad».

8. LECTURA del evangelio según san Mateo 5,1-10(0 Lucas 6,20-23).
SACERDOTE: Recuerdas aquella ocasión en que un gran grupo de gente sencilla siguió a Jesús. El se encaminó hacia una montaña. Entre la gente había muchos niños y niñas. Cuando todos estuvieron sentados, les miró con cariño y comenzó a decirles:
Audición del canto de las Bienaventuranzas o proclamación del texto bíblico en una de las versiones de Mateo o de Lucas.
¿Han oído lo que dice Jesús? ¿Dice lo mismo que los anuncios? ¿Quién tendrá razón?
Jesús dice que la felicidad no está en las cosas simple mente, sino en ser una persona sencilla, buena, de corazón abierto a todos. Está en ser como niños. Este es el mensaje que Jesús nos trae un año más en Navidad.
Repetimos este mensaje: «Bienaventurados los que son como niños porque de ellos es el reino de los cielos».


Celebración penitencial de Adviento

Ambientación
Una gran tela, o papel, en el centro del espacio, con una frase de la Escritura pintada:
«A los que le recibieron les dio poder de ser hijos de Dios» (Jn 1,12).

1. CANTO
Cielos lloved vuestra justicia, ábrete, tierra, haz germinar al Salvador. Oh Señor, Pastor de la casa de Israel, que conduces a tu pueblo, ven a rescatamos por el poder de tu brazo. Ven pronto, Señor, ven Salvador. Oh Sabiduría, salida de la boca del Padre, anunciada por profetas.
Ven a enseñarnos el camino de la salvación. Ven pronto, Señor, ven Salvador.
Oh Sol naciente, Esplendor de la luz eterna y sol de justicia.
Ven a iluminar a los que yacen en sombras de muerte. Ven pronto, Señor, ven, Salvador. Oh Emmanuel, nuestro Rey, salvador de las naciones, esperanza de los pueblos. Ven a libertarnos, Señor, no tardes más. Ven pronto, Señor, ven Salvador.

2 MONICION
Está ya cerca Navidad, fiesta de nuestra redención. Dios se anonada hecho hombre. Viene pobre y débil para reconciliarnos de nuevo con el Padre, pero también para arrancar la raíz del pecado, haciéndonos hombres nuevos y dejando, de esta forma, la puerta abierta a una humanidad nueva.
Por ello, con esta celebración queremos el perdón para nuestros pecados, pero, sobre todo, dar un paso serio y firme de conversión como nos pide la Palabra de Dios en este tiempo de Adviento.

3. SALUDO
Que la paz de Dios que nos reconcilia por medio de su Hijo Jesucristo os haga fuertes en el Espíritu del Amor, y permanezca siempre con vosotros...

4. ORACION
Señor, Dios nuestro, apiádate de nosotros, según tu amor, míranos desde la benevolencia de tu amor, envuélvenos en tu ternura de Padre y acógenos con esa misericordia que nos has revelado en tu Hijo Jesucristo, que vive y reina..

II. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA

5. LECTURAS
. LECTURA del profeta Baruc 5,1-9.
. SALMO 84,9-14.
. LECTURA del evangelio según san Mateo 18,12-1 4.

6. REFLEXION
Dios va a mostrar su esplendor sobre ti. Dios va a desplegar su justicia y misericordia, con la tienda que el Verbo va a plantar en medio de nosotros. Esa es la Navidad. La anticipamos con esta celebración en la que Dios quiere desplegar esa justicia y misericordia en nuestro propio corazón. Invoca, ponte en pie, gózate, porque Dios se acuerda de ti. Es Padre y no olvida a ninguno de sus hijos. El mismo en persona viene.

7. EXAMEN DE CONCIENCIA
Pedimos que no nos falte la sencillez y el espíritu de pobreza para reconocer nuestros pecados, cantando:
Haz de mí,un anawim
Hazme pobre, un anawim, un anawim, un pobre.
Haz de mí, mi Dios, un anawim.
«Vida Brotes de Olivo
— Señor, tú nos enseñas: «Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con todo tu ser».
• Pero nosotros te dejamos en un lugar secundario. Olvidamos hablar contigo, dedicarte un poco de tiempo en la oración.
Nos cuesta verte en la gente que nos rodea, sobre todo en los más pobres.
Tú te despojaste de tu condición divina, pero a nosotros nos cuesta despojarnos de nuestro orgullo, dejar nuestras críticas, juicios injustos...
Por todo esto te decimos cantando:
R/. Haz de mí un anawim...
— Señor, Tú nos enseñas: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado».
• Pero nosotros somos egoístas e individualistas. No tole ramos a quienes son y piensan de manera diversa. Cerramos el corazón a nuestros hermanos.
Tú te vestiste de humildad, nosotros lo hacemos con la soberbia. Tú eres el Justo; nosotros somos injustos y exigimos justicia.
Tú eres la paz; nosotros somos violentos. Por todo esto te pedimos cantando:
R/. Haz de mí un anawim...
— Señor, Tú nos enseñas: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto».
• Pero nosotros no permanecemos fieles, nos desanimamos en el camino. Nos puede la rutina y e! placer.
No nos apasiona el interés de Cristo. Tampoco vibramos con todo lo humano.
No somos ni fríos ni calientes.
Por todo esto te pedimos cantando:
R/. Haz de mí un anawim...

8. RITO DE LA RECONCILJACION

• CONFESION GENERAL de los pecados.
• CONFESION Y ABSOLUCION individual.
(En silencio o se deja un clima de música suave.)

9. GESTO
El perdón de Dios nos reconcilia con El, y entre nosotros, haciéndonos crecer como comunidad que levanta la esperanza.
Todos hacen un gran círculo en torno a la pancarta con la frase. Se levanta en alto mientras se canta:
Vamos a preparar el camino del Señor, vamos a construir la ciudad de nuestro Dios. Vendrá el Señor con la aurora.
El brillará en la mañana, pregonará la verdad. Vendrá el Señor con su fuerza. El romperá las cadenas, El nos dará la libertad.
El estará a nuestro lado,
El guiará nuestros pasos,
El nos dará la salvación.
Nos limpiará de pecado,
ya no seremos esclavos,
El nos dará la libertad.
Visitará nuestra casas,
nos llenará de esperanza.
El nos dará la salvación.
Compartirá nuestros cantos,
todos seremos hermanos, El nos dará la libertad.
Caminará con nosotros, nunca estaremos ya solos, El nos dará la salvación. El cumplirá la promesa y llevará nuestras penas, El nos dará la libertad.
También, si se considera conveniente, podría hacerse el gesto de pasar a besar la cruz y, simultáneamente, dar una limosna para los pobres, recordando de esta manera y poniendo en práctica las enseñanzas de los Santos Padres:
«Ninguna devoción en /os fieles es más agradable a Dios que la que se consagra a /os pobres... No temamos que estas donaciones agoten nuestra reservas, pues la misma bondad es una gran riqueza y la generosidad no podría disminuir los medios allí donde Cristo es el que alimenta y el alimentado...».
Y también: «El ayuno y la limosna cubren la multitud de nuestros pecados».
San LEON MAGNO

10. ORACION FINAL
Mi oración, Dios mío, es ésta:
Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón.
Dame fuerza para llevar ligero
mis alegrías y mis pesares.
Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles.
Dame fuerza para no renegar nunca del pobre, ni doblegar mi rodilla al poder del insolente. Dame fuerza para levantar mi pensamiento sobre la pequeñez cotidiana. Dame, en fin, fuerza para rendir mi fuerza, enamorada, a tu voluntad.
Rabindranath TAGORE

11. DESPEDIDA, BENDICIÓN

martes, diciembre 09, 2003

Animacion
Pastoral Juvenil Salesiana Centroamerica
Animacion
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No nos gusta esperar

Esperar es algo que no está de moda. Cuando tenemos que esperar a alguna amiga o amigo en una esquina, un centro comercial o en una parada de bus, preferimos hacer cualquier otra cosa. Leemos el periódico, vemos vitrinas, vemos hacia todos lados esperando que esa persona aparezca. Si la ansiedad es mucha podemos hasta comernos un helado o buscar el baño más cercano. Cuando sentimos que ya ha pasado mucho tiempo llamamos al celular, confirmamos la hora, preguntamos si esa persona vendrá.
No nos gusta esperar.
Si la espera es en un semáforo, en una fila de banco o de supermercado… la espera es todavía peor. Talvez por eso, en algunos bancos ahora han colocado televisores, sillas, agua y café, para que la espera sea menos traumatizante.
Este tiempo de Adviento, que comenzaremos, nos invita a eso, a esperar, a sentarnos, platicar, tomarnos un refresco y esperar al amigo que viene.
La espera del Adviento es una de las más coloridas y bonitas – aunque no litúrgicamente- en unos países más y en otros menos, la espera de la Navidad comienza casi desde octubre, en otros en noviembre. El Adviento que vivimos en esta Liturgia de la Sociedad no se viste de morado, se viste de rojo, blanco, de luces de colores, de cambios en el clima, de flores de pascua, de santa clos, de barriletes, de viento frío, de flores de pascua. Y no hay que pelearse con ese Adviento, sino hay que encontrar que detrás de todo esto, también esperamos la Buena Noticia, que Jesús vendrá con nosotros.
En este número de Animación encontrarás una Celebración de Adviento que se puede realizar con niños, adolescentes, jóvenes o adultos, cuatro dinámicas, una página que te recuerda algunos de los signos del Adviento. Una explicación del Año Litúrgico y finalmente, un artículo tomado de BID América que nos recuerda una realidad que de tanto verla hemos aprendido a ocultarla.
También debemos pedirles disculpas por el retraso en este número, pero entre virus, problemas con el servidor y otros, el tiempo se nos hizo corto. Y como no hemos solucionado todos nuestros problemas, ahí les va esta mini página web. Nos falta mucho pero este es un primer intento porque reciban la información. Esperamos sus comentarios
Que tengan un adviento lleno de esperanza!
Hasta entonces.

P. Rómulo - Beto


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EL AÑO LITÚRGICO
Muchos cristianos no entienden lo que significa Año Litúrgico. Estamos más acostumbrados al calendario civil y al calendario escolar o laboral. Si en un momento de la historia la sociedad se regía por el calendario litúrgico o por el Año Li-túrgico, hoy lo laboral ha obligado a modificar el calendario litúrgico, por ejemplo, las fiestas de Ascensión, Corpus, San Pedro, etc., son trasladadas al domingo más cercano. No es la Iglesia quien señala los días festivos, sino la Sociedad. Hay que reconocer que existe una tradición cristiana que viene de lejos y la mayor parte de las fiestas de la Iglesia son asumidas por la Sociedad.
Un póster sobre el Año Litúrgico es un instrumento pedagógico visual: entra por los ojos.

Los colores, los dibujos tienen una finalidad estética y didáctica para diversificar e identificar tiempos diferentes; la forma de representar el Año Litúrgico con un camino da sentido de movimiento, de proceso, de sucesión de acontecimientos a lo largo del tiempo.
Tiene que quedar claro que e/principio del Año Litúr-gico (el Adviento) no es lo central del Año Litúrgico. Más aún, se llega a estructurar todo el Año Utúrgico partiendo del acontecimiento central: el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

El hilo de la estructuración del Año Litúrgico, en grandes lineas es el siguiente los cristianos celebran primeramente el domingo; este día se reúnen para escuchar la Palabra y la fracción del Pan. En un segundo momento, celebran de manera especial la Pascua, a la que añaden días de preparación por el ayuno y la oración. Se forma así, primero, el Triduo Pascual, la Semana Santa, y la Cuaresma; más tarde, el tiempo pascual, con las fiestas del Señor. Hacia el s. IV, se va dando forma a la celebración de la Navidad, con un tiempo de preparación, Adviento, y con la celebración de la Epifanía del Señor. El resto del tiempo se dedica a la memoria de otras fiestas del Señor, de la Santísima Virgen, de los Santos y a la proclamación de la Palabra del Señor.

El Año Litúrgico es definido en el Catecismo de la Iglesia Católica de esta manera: “El Año Litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único Misterio Pascual. Esto vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al Misterio de la Encarnación (Anunciación, Navidad, Epifanía) que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos comunican las primicias del misterio de Pascua” (n. 1171).

Se llama Año litúrgico o Año Cristiano al ciclo tempo- ral con el que la Iglesia celebra el misterio de la Vida de Jesucristo: “La Iglesia considera deber suyo cele-brar con un sagrado recuerdo, en días determinados a tra vés del año, la obra salvífica de su divino Esposo. A lo largo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor (Sacrosanctum Concilium 102).

El vértice del Año Litúrgico es el Triduo Pascual en el que se celebra la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús.

Tiempo de Adviento

• Adviento viene de adventus, venida, llegada.
• El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico. Este comienzo no coincide con el año escolar, civil o comer- cial. Comienza en el domingo próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.
• El color que se usa en este tiempo es el morado.
• Sentido del Adviento: Avivar en los creyentes la es-pera del Señor. En la Eucaristía los cristianos rezamos y proclamamos: Mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo” (después del Pa-dre nuestro) y “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor, Jesús!” o Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas” (aclamaciones des pués de la consagración).
• Duración: 4 semanas.
• Partes del Adviento. Podemos hablar dos partes del Adviento: a) desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mi-rando a la venida del Señor al final de los tiempos; b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada “Semana Santa” de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la historia, la Navidad.
• Personajes del Adviento: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
• Propuesta de actividad: en la página 2 encuentras el esquema de un Árbol de Navidad. Se le incorporan las cuatro velas de la “Corona del Adviento” y unos grandes círculos donde escribir el texto que se crea oportuno. Buscar el sitio más adecuado para colocar el árbol (en el templo o en la sala de catequesis) y, cada semana, encender la vela correspondiente y rellenar el círculo con una frase que resuma la semana. En las flores, cruces y corazones pintados dentro del Árbol se puede escribir pensamientos, oraciones u obras buenas realizadas.

Tiempo de Navidad

• El término: Navidad viene de “dies natalis”, natívi tas”, día del nacimiento.
• El tiempo de Navidad comienza la tarde-noche (Nochebuena), o vigilia de Navidad, del día 24 de diciembre y se prolonga hasta el día del Bautismo del Señor, el domingo siguiente a la fiesta de la Epifanía.
• El color que usa la liturgia en este tiempo de Navidad es el blanco.
• Sentido del tiempo de Navidad: No se trata tanto de celebrar un aniversario como de celebrar la presencia viva de Dios en medio de las tinieblas del mundo por medio de la Encarnación del Verbo (Jn 1,14). El Dios con nosotros, resucitado y glorioso, sigue es-tando en medio de su pueblo y le comunica su gracia, su amistad.
• Las fiestas del tiempo de Navidad: Sagrada Familia (domingo siguiente al día 25), Santa María, Madre de Dios (1 de enero), Epifanía (6 de enero), Bautismo de Jesús (domingo siguiente a la Epifanía).
• Nota histórica: No sabemos bien cuándo comenzó a celebrarse la fiesta de Navidad. Sabemos que surge en Roma, y se celebra el 25 de diciembre, cristianizando y sustituyendo las fiestas paganas del sol invicto’. Pasa después a Oriente, en el s. IV. En este siglo, surge en Oriente la fiesta de la Epifanía (6 de enero) y pasa pron to a Roma. Los primeros testi-monios escritos de la fies ta de Navidad son del s. IV. El día 25 de diciembre se elige, además de las razo-nes arriba expuestas, por la dis tancia de nueve meses con el 25 de marzo, fiesta de la Anunciación. Una tradición ponía en el mes de marzo tanto la creación del mundo, como la concepción y la muerte de Jesús.

Tiempo Ordinario

• Comienza el Tiempo Ordinario al día siguiente del Bautismo del Señor.
• El color propio de este tiempo es el verde.
• Sentido del Tiempo Ordinario: Es la meditación de la palabra y de los gestos de Jesús que no narran acontecimientos celebra-dos en los tiempos de Navidad o Pascua. Se trata de mantener y hacer crecer la fe en Jesús.
• Duración: Desde el lunes siguiente al Bautismo del Señor hasta el Miércoles de Ceniza.

Tiempo de Cuaresma

• El término viene del latín “cuadragéssima dies”, el día cuadragésimo antes de Pascua.
• El color propio del tiempo cuaresmal es el morado.
• Sentido de la Cuaresma: La Cuaresma es preparación a la Pascua, por tanto, su contenido es bautismal y penitencial: pues-to que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, en-tregados más intensamente a oír la Palabra de Dios y a la Oración, para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia” (Sacrosanctum Concilium 109). La Cuaresma está cargada de sentido bíblico y simbólico. Cuarenta es un número que en la Biblia está ligado a grandes acontecimientos: cua-renta años por el desierto estuvo el pueblo; Moisés ayunó cua renta días y cuarenta noches antes de en-contrarse con Yah-vé en el Sinaí (Ex 34,28); Elías hace lo mismo (1 Re 19,8); cuarenta días y cuarenta noches ayuna Jesús antes de comenzar su vida pública (Mc 1,12).

• Duración: Comienza el Miércoles de Ceniza y concluye el Jueves Santo con el Triduo Pascual.
• Partes de la Cuaresma: La Cuaresma es un todo; pero se pueden percibir partes dentro de la unidad.

a) los días de ceniza (Miércoles de Ceniza a sába-do después de ceniza); b) el primer domingo de Cua-resma (tentaciones) y el se-gundo domingo de Cuares-ma (transfiguración); c) los domingos tercero al quinto centran las catequesis bau-tismales (Samaritana, Ciego, Lázaro); d) el domingo sexto o Domingo de Ramos inau-gura e introduce en la Semana Santa.

Tiempo de Pascua

• El término viene del hebreo pesah”, que significa saltar, pasar por encima. Pronto to-mó un nuevo sen tido: Yahvé pasó de largo” por las puertas de los israelitas y no hubo muerte en ellas. La Vulgata tradujo el término pesah” por tránsitus Domini” (= paso del Señor)
• El color del tiempo pascual es el blanco.
• Sentido de la Pascua: El Triduo santo pascual de la Pasión y Resurrección del Señor es el punto culmi- nante de todo el Año Litúrgico. La preeminencia que tiene el domingo en la semana, la tiene la solemnidad de Pascua en el Año Litúrgico” (Sacrosanctum Concilium 5, 106). Es la fiesta de las fiestas, la solem- nidad de las solemnidades. El misterio de la Resurrección, en el cual Cristo ha aplastado a la muerte, penetra en nuestro viejo tiempo con su poderosa energía, hasta que todo le esté sometido. La fiesta se prolonga en una octava solemne que termina con el domingo in albis”; luego siguen otras seis semanas, hasta completar el número de cincuenta días, con la fiesta de Pentecostés.

• Duración: Desde la tarde del Jueves Santo al día de Pentecostés.
• Partes del Tiempo Pascual: a) Triduo Pascual (des de la celebración de la Cena del Señor’ el Jueves Santo a la Vigilia Pascual (el sábado); b) el Domingo de Resurrección y la octava que le sigue; c) las sema nas hasta el día de la Ascensión (a los cuarenta días de la Resurrección); d) la espera y celebración de la venida del Espíritu o Pentecostés (el día quincuagési mo de la Resurrección).
• Propuesta de actividad: Recorrer en el plano- esquema adjunto el Año Litúrgico, reconociendo todas las fiestas que se señalan y añadiendo otras más particulares que no estén en este dibujo.

Tiempo Ordinario

• Comienza el lunes siguiente a Pentecostés y se extiende hasta el sábado antes del domingo primero de Adviento.
• El color es el verde.
• Sentido del Tiempo Ordinario es la meditación de la Palabra y de los gestos de Jesús que no narran acontecimientos celebrados en fiestas de Navidad o Pascua. Se trata de mantener y hacer crecer la fe en Jesús.

Los colores
La antropología de todos los pueblos ha visto en los colores una manera de expresar realidades y sentimientos. Universalmente se han aceptado algunos colores para señalar prohibiciones, por ejemplo el color rojo de los semaforos o vía libre (color verde). La liturgia utiliza los colores para expresar con más eficacia aun exteriormente, tanto las caracteristicas de los misterios de la fe que se celebran como elsentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del Año Liturgico.
Blanco: Es el color de la alegría, de la victoria, de la luz. Se usa en la liturgia en Navidad. Epifania. Pascua, fiestas del Señor y de la Virgen y de los Santos no martires.
Morado: Invita a la penitencia. a la seriedad, a la sobriedad, a la alegria contenida, al dolor esperanzado. Es el color propio del Adviento y de la Cuaresma: también se usa en las celebraciones por los difuntos.
Rojo: color del amor hecho entrega. de la sangre derra mada. del fuego y de la energía. Se utiliza el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, el día de Pentecostés y en las fiestas de los santos mártires
Verde: Se emplea color verde para señalar el Tiempo Ordinario, ese tiempo donde aparentemente no celebramos nada extraordinario. Todo transcurre sin prisas, con tranquilidad, con paz, con la vida ordinaria...




Animacion
Pastoral Juvenil Salesiana Centroamerica
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OPCION

Un escándalo persistente
Hoy todos reconocen la tragedia de los niños de la calle, pero sólo algunos se preocupan por prevenirla
Por Charo Quesada (BID América)

El ver niños y niñas a cualquier hora trabajando, mendigando, durmiendo o simplemente deambulando solos por las calles de América Latina y el Caribe ya no sorprende a nadie. Forma parte del paisaje urbano. En alguna ocasión, quizás algunos se pregunten por qué esos niños y niñas andan sueltos por ahí en horas de escuela o en momentos en que la mayoría de los niños de su edad se encuentran recogidos en sus hogares, haciendo las tareas de la escuela, conviviendo con sus familias o durmiendo apaciblemente en sus camas.

¿Quién los ha echado de las escuelas y de sus hogares?“Los errores de nuestra sociedad”, denuncia Bruce Harris, director de Casa Alianza, con 20 años de expe-riencia en la región. Harris tiene otra respuesta menos abstracta sobre las causas del problema. “El niño de la calle es un producto del machismo, de la violencia contra la mujer. No se celebra su nacimiento. No hay cómo darle de comer. Tiene hermanos de diferentes pa-dres. La madre trabaja todo el día. Su juguete es la tierra. No tiene niñez que recordar con alegría. Su vida es amarga desde un principio”, concluye.

La extremada pobreza y la desintegración familiar son los dos factores cruciales que conducen a que niños y niñas “empiecen a optar por la calle porque prefieren la miseria con libertad”, según Mauro Vargas, director de EDNICA (Educadores de Niños de la Calle) en Distrito Federal de México, donde los cálculos oficiales apuntan a unos 20.000 niños y niñas callejeros. “Eventualmente van prefiriendo la calle como alternativa”, explica.
Las recientes dificultades económicas y sociales por las que atraviesa la región han agravado el problema, provocando la salida de miles de niños y niñas de sus hogares y sembrando el pesimismo entre los espe-cialistas que trabajan con esta población en riesgo. “Me preocupa que últimamente haya muchas familias que viven en la calle, niños que ya nacieron en la calle. Esto perpetúa el círculo de abandono y abuso”, explica Miguel Ángel López, director de CONACMI (Asociación Coordinadora Nacional Contra el Maltrato Infantil) en Guatemala.

Los riesgos que corren los niños de la calle no dejan de ser pavorosos por bien conocidos que sean: vio-lencia física y psicológica, abusos sexuales, embarazos, drogas, enfermedades de todo tipo incluyendo SIDA, crimen, secuestros, tráfico de personas. “Cada día aumenta el número de niñas incorporándose a la calle, lo que ha incrementado la prostitución infantil”, asegura Isidora Velázquez, directora de COMPARTIR, organización que tiene una red de casas de apoyo a niños y familias en Honduras.
El equívoco papel del estado. La gran paradoja es que en algunos respectos se ha avanzado mucho en el tema.

En algunos países la conciencia pública sobre las causas y posibles soluciones del problema —reflejada en la cobertura de los medios— ha evolucio-nado mucho. La concepción formal de los derechos del niño en cuanto a familia, educación, salud, seguridad aspectos afines se ha fortalecido. Gracias en gran medida a los esfuerzos de los defensores de los niños durante los últimos 20 años, todos los gobiernos de la región, a excepción de Estados Uni-dos, ratificaron la Convención de los Derechos de la In-fancia adoptada por Naciones Unidas en 1995. Ahí está la ley, ahora hay que aplicarla. Harris comenta con cierta ironía que por lo menos “se ha logrado poner en el marco legal todos los derechos que están siendo violados”.

Naturalmente, la mirada se vuelve hacia los gobiernos responsables de defender estos derechos. Una mayoría de los expertos coincide en que los gobiernos han hecho esfuerzos por atender el problema, principalmente por medio de reuniones, seminarios, y eventos que buscan elevar la conciencia pública del tema. Pero la voluntad política no se ha reflejado en los recursos. Las instituciones que se ocupan de la niñez son débiles, y los programas que un gobierno comienza, el siguiente pocas veces los continúa.

Niños de la calle en Lima.
En general, los esfuerzos oficiales parecen más bien esporádicos. “Las iniciativas sobre la niñez”, declara Marta Lucía de la Cruz, “se relegan a un segundo lugar cuando surgen temas más coyunturales”. En Bolivia, por ejemplo, Mónica Pacheco, directora de PRO-DEFA, Fundación para Promoción y Desarrollo de la Familia, predice que en este año electoral, “la situación (de los niños en riesgo) no es halagadora, no es priori-taria”.
“Los gobiernos me siguen pidiendo paciencia, pero yo no tengo”, enfatiza Harris. “Veo que el control de los programas sociales está en manos de los ministros de finanzas. Los derechos de los niños se financian con la plata que sobra, si sobra”, concluye.


Llenar la brecha. Con un apoyo oficial más de buena voluntad que de ayuda efectiva, la sociedad civil tomó hace tiempo las riendas para intentar dar una respuesta a la situación con ini-ciativas propias. “Las ONG hacen lo que pueden de acuerdo con sus posibilidades”, explica Miguel Ángel López de CONACMI en Guatemala. “Ofrecemos atención, alimentación, vestuario, médicos, educadores de calle, programas de educación y desintoxicación, vínculos a los hogares de transición”. Es una labor que requiere estrategias largas, costosas y no siempre con resultados garantizados.

Bruce Harris se cuestiona su propio papel y el de Casa Alianza después de 20 años de dedicación incansable. “Parte del problema somos las ONG”, asegura. “Hemos asumido el trabajo de los gobiernos y éstos se lavan las manos. Estamos viendo la regresión de responsabilidades oficiales. Cierran sus programas y apoyan a las ONG por pocos años”.
Pero para hacer las cosas a fondo hacen falta muchos recursos y continuidad. Casa Alianza atiende a cerca de 9.000 niños al año en América Central. Su trabajo empieza por lo más básico. “Luchamos por conseguir certificados de nacimiento para que los niños puedan ir a la escuela”, dice Harris. “En Honduras, por ejemplo, con una población de cinco millones, hay 400.000 niños sin ese certificado”.

Atención y reunificación. Hace 10 años Casa Alianza empezó a modificar su estrategia de atención. “Antes, preferíamos llevar a los niños y niñas a los centros”, confiesa Harris. “Hoy hemos tomado en nuestras manos la ardua labor de tratar a los niños y a sus familias a la misma vez”. Salvo casos excepcionales, la mayoría de las familias son recuperables con una labor intensiva de visitas, grupos de apoyo o escuelas de padres, entre otras acciones.
“Evaluamos el éxito de nuestro programa si los niños regresan a sus familias”, afirma Harris.“Regresar a un niño o niña a su familia puede ser, con suerte, una labor intensa de 3 a 4 años”, explica Harris.

“El resultado depende del tiempo que el niño lleve en la calle”, comenta Velásquez, de COMPARTIR en Hon-duras. “Cuando llevan más de cinco años, el trabajo se hace más difícil y además nos hace suponer que hay otros niños de la misma familia en la calle”, añade.
En la capital mexicana, EDNICA aplica un modelo de intervención comunitaria que se propone compartir con otras organizaciones de su especialidad dentro de una iniciativa del gobierno federal conocida como Matlapa (“echar a andar”, en nagüal). Dicha iniciativa financiará 10 centros de atención a niños que viven en la calle, dejando la gestión de los mismos en manos de ONG.

“Nuestro modelo de intervención identifica zonas de alta incidencia callejera”, explica Vargas. “Establecemos lazos con la comunidad y creamos una red de apoyo con la escuela, la policía, sacerdotes, médicos, tenderos, que nos ayudan a identificar los problemas. Nosotros capacitamos a las familias y a su entorno social”. EDNICA trabaja en un barrio durante 3 ó 4 años y se traslada a uno nuevo habiendo dejado en funcionamiento una infraestructura para que la red comunitaria prosiga la labor iniciada. “Estuvimos en Tacubaya y Indios Verdes y ahora trabajamos en Morelos”, comenta.

Todas estas experiencias indican que la problemática de los niños de la calle requiere el compromiso de la sociedad entera. En este sentido el desafío puede compararse con la batalla contra el SIDA, que sólo empezó a tener éxito cuando se fue más allá de la atención médica de los enfermos y se lanzaron amplias campañas de prevención, educación, e información. El BID está apoyando estos esfuerzos con una campaña propia y asesoramiento para los gobiernos.

Tomado de BID América
Publicación del Banco Interamericano de Desarrollo

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CATEQUISTAS

Dios nos mira y nos quiere
Toda nuestra vida se realiza bajo la mirada amorosa de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, Descubrir su presencia providente en todos los momentos de la vida es motivo de gozo, paz interior y confianza. La palabra y la presencia del catequista entre los que catequiza debe ser manifestación de la bondad de Dios para con cada uno: Todo catequista debería poder aplicarse a sí mismo la misteriosa palabra de Jesús: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn 7,16) (CEC 427).

Dios está cerca de nosotros
Hablar de Dios es algo fundamental y prioritario en la vida cristiana y, por tanto, también lo debe ser en la catequesis en cualquiera de sus itinerarios y etapas. Dios no se puede plantear en la catequesis como un enigma a descifrar o un problema a demostrar. Para un cristiano, Dios es Alguien vivo, cercano y presente que ocupa el centro de su querer y vivir.
Decir: «Dios» es profesar ante el mundo el sentido profundo de nuestra vida y la razón de ser del mundo y de su historia. Él es el origen y meta del universo. Todo lo bueno y bello que existe tiene su fuente en El y a El se orientan y dirigen todas las cosas como a su meta: La fe en Dios nos mueve a volvernos sólo a Él como a nuestro primer origen y nuestro fin último; ya no anteponer nada a El (CEC 229). Por Cristo hemos conocido el verdadero rostro de Dios y, también, por el ministerio del catequista, Dios se hace cerca no a la vida de toda persona aunque: Dios al revelarse sigue siendo Misterio inefable: «Silo comprendieras, no sería Dios» (San Agustín) (CEC 230). El catequista manifiesta con su enseñanza y su testimonio la fe, la esperanza y el amor a Dios. Es testigo valiente del Invisible a imagen de Moisés: “Por fe se marchó de Egipto, sin temer la cólera del rey; fue tenaz como si viera al invisible (Hb 11,27).

La mirada de Dios nos hace crecer
Todos necesitamos ser reconocidos y tenidos en cuenta. Todos necesitamos de la mirada estimulante de los demás para reconocernos como personas. La persona ignorada, la que no cuenta a los ojos de los demás, no encuentra el sentido de su vida, ni el valor necesario para luchar cada día. Con frecuencia, al no ser valorada la persona concreta, se desprecia a sí misma y desprecia a los demás.
Ser valorado como persona es el comienzo de nuestro desarrollo interior y el primer paso para el reconocimiento de la propia dignidad. Cuando una cosa no se mira es porque no se aprecia ni me rece nuestro interés; cuando se mira, adquiere para nosotros todo su valor y nos manifiesta todo el valor que encierra en sí misma. La mirada de Dios significa que, para Él, nosotros «somos», «contamos», «existimos». Decir que Dios nos mira es reconocer que «nos cuida» con amor de padre y siente por nosotros ternura de madre. Jesucristo, la revelación definitiva de Dios nos dice: Yo soy el buen Pastor... Conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí... Yo doy mi vida por las ovejas (Jn 1O,14,s). El salmo 22 canta bellísimamente la felicidad de estar seguro y gozoso junto a Dios. Dios nos cuida, como un pastor cuida a su rebaño; nos defiende, como un rey defiende a su pueblo; nos alimenta, como el padre de familia alimenta a sus hijos y nos protege, como el dueño de casa protege su heredad: El Señor es mi pastor, nada me falta... Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida... (Sal 22).
La mirada de Jesús nos enseña a:

Mirar a Dios como Padre: E) catequista debe ayudar a los catequizandos a mirar a Dios con los ojos de su Hijo Jesucristo: mirada de hijo, mirada de amor, mirada y actitud de obediencia fiel. Mirar a los hombres como hermanos: Dios nos ha creado a «su imagen y se-mejanza». El catequista procura educar a los catequizandos para que contemplen en los de más el rostro de Dios y reconozcan a todos los hombres y mujeres del mundo como hijos de un mismo Padre que está en cielo, esto es, como verdaderos hermanos.
Mirar la propia vida con ojos de fe: Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación: « es, pues, el ser que va a venir a la existencia rodeado de semejante consideración? Es el hombre, grande y ad-mirable figura viviente, más precioso a los ojos de Dios que la creación entera; es el hombre, para él existen el cielo y la tierra y el mar y la totalidad de la creación, y Dios ha dado tanta importancia a su creación que no ha perdonado a su Hijo único por él. Porque Dios no ha cesado de hacer todo lo posible para que el hombre subiera hasta El y se sentara a su derecha» (San Juan Crisóstomo) (CEC 358).
Dios se adelanta a nuestro amor
La mirada de Dios siempre termina en amor y misericordia para con todos los hombres a pesar de nues-tros muchos pecados. Por eso es mirada de perdón y de exigencia. Mirada que comprende la debilidad de cada uno y mirada que llama, también, a la responsabilidad personal y a la preocupación por el hermano: EJ Señor dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: No sé; ¿soy yo e/guardián de mi hermano? El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra (Gén 4,9-10).

El catequista debe conocer bien la Historia de la Salvación para transmitir a los que catequiza el verdadero rostro de Dios, lleno de amor y de exigencia. Una presentación de Dios que destacara sólo el amor misericordioso o la exigencia de las obras de justicia, des-figuraría al Dios revelado en Jesucristo y llevaría la vi-da cristiana a consecuencias desviadas: El Dios de nuestra fe se ha revelado como El que es; se ha dado a conocer como «rico en amor y fidelidad» (Ex 34,6). Su ser mismo es Verdad y Amor(CEC 231).
Son muchos los salmos que cantan la bondad y el amor del Señor y, a la vez, manifiestan la preocupa-ción de Dios por todos los pobres y oprimidos: El perdona todas tus culpas y cura todas tus enferme-dades. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos (Sal 102). La creación, la redención, la santificación... Toda la obra admirable de nuestra salvación manifiesta el amor de Dios, nuestro Padre, por toda la humanidad: Mirad qué amor tan grande nos ha regalado el Padre: ¡que nos llamemos hijos de Dios! y de verdad, ¡lo somos! (1 Jn 3,1).
Dios nos quiere y, porque nos quiere, está a nuestro lado. Con frecuencia nos sentimos en este mundo: solos, abandona dos, frustrados... Y, sin embargo, hemos sido creados para llegar a participar del amor infinito de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Necesitamos existencialmente sentirnos amados de Dios y confiar en su Palabra que nunca engaña, por Él es la Ver dad: ¿Acaso puede una madre olvidarse de su criatura, no con moverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no me olvidaré (}s 49,15).Conocer a Dios es, ante todo, reconocer que Él nos amó primero. No debemos dudar nunca de su amor gratuito, de su misericordia infinita, de su Palabra eterna. El se adelanta a todas nuestras obras:
Dios amó a los hombres de tal manera que ha querido que, por su gracia, se parezcan a su Hijo, Jesucristo. Y nos lo ha entregado para que, unidos a El, también nosotros podamos llegar a se hijos de Dios (ENF 109). Cuando participamos por la fe y los sacramentos en el Misterio Pascual de Jesucristo empezamos a en-tender que todo en nuestra vida es gracia, don, regalo de Dios. Esto nos lleva, movidos por el Espíritu Santo, a la acción de gracias por los constantes dones recibidos de Dios tan generosamente. De la contemplación de la obra admirable de nuestra salvación revelada en Cristo y de la experiencia personal del amor de Dios en ciertos acontecimientos de la vida, surge en nosotros una respuesta de amor a nuestro Padre Dios viviendo en santidad y justicia en su presencia todos nuestros días (Lc 1,75).
El don del Espíritu Santo conferido en Pentecostés nos enseña a:
Amar a Dios: Con la confianza de un hijo que lo es pera todo de su padre y que responde a su amor di-ciendo: Creo en Ti, creo en tu amor, me confío a Ti y a tu amor, quiero vivir desde Ti y para Ti (ENE 98).Amar a los hermanos: Siguiendo las huellas de Jesucristo que nos amó hasta el extremo de entregar libre mente la vida por la salvación de todos los hombres. Amarnos a nosotros mismos: Sabiendo que hemos si do comprados con la sangre preciosa del Hijo de Dios derramada en la Cruz y que, por lo tanto, nuestra vida es preciosa ante sus ojos.
Ser Signo del amor de Dios
Cuando, el catequista, manifiesta con sus palabras y obras el rostro amoroso de Dios revelado en Jesucristo, el adulto, el joven, el adolescente y el niño lo recordará toda su vida y, en ocasiones importantes, lo contará a los demás como una experiencia real y viva que im-pactó, afectó y transformó su vida: Jesús es un fuego dentro del catequista. Por eso, sus palabras son brasas
que penetran y calientan el corazón. Es capaz de establecer una comunicación de corazón a corazón. Y.. ¡qué bien se entiende este lenguaje! (San Enrique de Ossó, patrón de los catequistas).
Si nuestra concepción de Dios es fría y distante, comunicamos en la catequesis esa misma imagen a los demás, de modo consciente o inconsciente. Pero si nos sentimos hijos queridos en el Hijo, testimoniamos la verdad de Dios a los que se acercan a nosotros: Dios «El que es», se reveló a Israel como el que es «rico en amor y fidelidad» (Ex 34,6). Estos dos términos expresan de forma condensada las riquezas del Nombre divino. En todas sus obras, Dios muestra su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad. «Doy gracias a tu Nombre por tu amor y tu verdad» (Sal 138,2). El es la Verdad, porque «Dios es Luz, en El no hay tiniebla alguna» (1 Jn 1,5); El es «Amor», como lo enseña el apóstol Juan (1 Jn 4,8) (CEC 214). La sesión de catequesis no se puede limitar sólo a una ex posición clara y bella de la verdad revelada, como si fuera só lo un dato conceptual, sino que es, sobre todo, testimonio vivo del Amor y de la Verdad de Dios revelados en la persona de Jesucristo: La fe cristiana, por la que una persona da el «sí a Jesucristo, puede ser considerada en un doble aspecto: a) Como adhesión a Dios que se revela, hecha bajo el influjo de la gracia. En este caso la fe consiste en entregarse a la Palabra de Dios y confíarse a ella (fides qua). b) Como contenido de la Revelación y del mensaje evangélico. La fe, es este sentido, significa el empeño por conocer cada vez mejor el sentido pro fundo de esa palabra (fides quae,) (DGC 92).
El Directorio General para la Catequesis dice...
Lee con interés lo que indica el Directorio sobre cómo Dios busca al hombre y lo va atrayendo hacia sí para
colmarlo de felicidad e introducirlo en su intimidad, porque el hombre, creado por El, se ha apartado de El:
En analogía con las costumbres humanas y según las categorías culturales de cada tiempo, la Sagrada Escritura nos presenta a Dios como un padre misericordioso, un maestro, un sabio que toma a su cargo a la persona —individuo y comunidad— en las condiciones en que se encuentra, la libera de los vínculos del mal, la atrae hacia sí con lazos de amo; la hace crecer progresiva y pacientemente hacia la madurez de hijo libre, fiel y obediente a su palabra. A este fin, como educador genial y previsor Dios transforma los acontecimientos de la vida de su pueblo en lecciones de sabiduría, adaptándose a las diversas edades y situaciones de la vida. A través de la instrucción y de la catequesis pone en sus manos un mensaje que se va transmitiendo de generación en generación, lo corrige recordándole el premio y el castigo, convierte en formativas las mismas pruebas y sufrimientos. En realidad, favorecer el encuentro de una persona con Dios, que es tarea del catequista, significa poner en el centro y hacer propia la relación que Dios tiene con la persona y de-jarse guiar por El (DGC 139).

Reflexiona y pregúntate
Dios cuida de nosotros como un padre: Mt 6,25-34.
¿Sientes el cuidado amoroso y providente de Dios en tu vida? ¿En qué lo descubres? ¿Cómo lo vives?
¿Comunicas en la catequesis tu experiencia viva de Dios, que es la experiencia gozosa de la Iglesia, esto es: saberte ama do de Dios Padre, por su Hijo Jesucristo, en el Espíritu San to? ¿Cómo vives diariamente tu relación con la Santísima Trinidad?

TEN EN CUENTA QUE...
1. Toda nuestra vida se realiza bajo la mirada amorosa y poderosa de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
2.Descubrir la presencia providente de Dios en todos los momentos de la vida es motivo de gozo, paz interior, seguridad y confianza.
3.La palabra y la presencia del catequista debe ser manifestación de la bondad de Dios para con cada uno de los que nos escuchan en la catequesis.
4. Favorecer el encuentro de una persona con Dios significa poner en el centro de la vida a Dios y hacer propia la relación que Dios tiene con la persona dejándose guiar por El en todo momento.
5. La iniciación a la vida cristiana es, ante todo, el anuncio de Jesucristo, Muerto y Resucitado, para llevar a la fe en El.

ORACIÓN
Señor y Dios mío, Tú que estás por encima de nosotros, Tú que eres uno de nosotros, Tú que estás también en nosotros, que todos te vean también en mí, que yo te prepare el camino, que te agradezca todo lo que entonces me ocurra. Que con ello, no olvide la desgracia ajena. Guárdame en tu amor como quieres que todos continúen en el mío. Que todo, en ese ser mío, se aplique a tu gloria
y que no llegue hasta mí jamás el desespero. Porque estoy en tus manos, y en ti reside todo poder y bondad. Concédeme un sentido puro, para que pueda verte; un sentido humilde, para que pueda oírte; un sentido del amor, para que pueda servirte; un sentido de la fe, para que pueda permanecer en Ti. Amén.

DAG HAMMARSKJOLD,
Ex-Secretario General de la ONU

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SIGNOS DEL ADVIENTO

• La Corona de/Adviento
Cada semana se va colocando una vela encendida. Al final del Adviento tendremos una por semana. Cada semana avi vamos un poco más nuestra esperanza, nuestras ansias de Dios.

• El Tronco de Jetsé
Un tronco de árbol. De él brota un renuevo. En la humanidad nace el nuevo árbol de la vida, Cristo. En cada uno de noso tros hay algo nuevo esperando brotar.

• La Palabra de Dios
La que la Iglesia nos propone en el Oficio de Lectura de la Liturgia de las Horas y en la Eucaristía.

• La Oración
Nacida de las ansias más hondas de toda la humanidad y nacida de la Palabra de Dios meditada en el corazón.

• Trabajo personal y comunitario de allanar los caminos
Es el imperativo de los profetas: «Allanad los caminos al Señor». Una concreción de esta tarea es la celebración peni tencial comunitaria.

• Ayuno y Limosna
Junto con la oración son los medios tradicionales en la comunidad cristiana para preparar los grandes aconteci mientos. No se puede dar importancia a lo de Dios sin quitar importancia a lo nuestro y dar importancia a los demás. La manera práctica de visibilizar este proceso es el ayuno y la limosna: una vida más sobria y una vida más solidaria.

• Algo simbólico
Un camino, una alambrada, imágenes de esclavitud...




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CELEBRACION

Preparar el Adviento
Las sugerencias que siguen fueron redactadas para una jornada abierta de reflexión sobre el tiempo de Adviento con adolescentes.
Se organiza todo en forma de mercado. Los participantes pueden hacer un recorrido, como en una feria, y detenerse ante diversos puestos que les ofrecen actividades de reflexión variadas. Cada actividad está animada por un agente de pastoral.

STAND 1: Preparar
Adviento como preparación de la Navidad
• La realización puede plasmarse de muchas maneras. En este stand lo específico es preparar algo (preparar pan para cocer, galletas, barro, etc.). Prepararse y preparar es importante: hay preparativos para una boda, para una fiesta, para un deporte con ejercicios de calentamiento, o preparar un plato de cocina, una excursión, etc. No comenzamos las cosas sin preparación. Hay cosas que requieren preparación. En el stand se trata de hacer caer en la cuenta de este tiempo de preparación o de los preparativos para determinados acontecimientos. El stand, seme-jante a un taller, tiene la finalidad de hablar de la importancia de preparar y, al mismo tiempo, realizar una o unas determinadas preparaciones. El animador determinará qué concreciones se ofrecen. Obsérvese que lo importante está en tomar conciencia de la importancia de la preparación. Muchos participantes quisieran hacer las cosas sin más, sin preparación, por la vía rápida. Y por la vía rápida hay cosas que no salen bien.
• Hablar sobre el verbo preparar y la experiencia que ellos y ellas tienen de preparar algo.
• Intentar describir qué se vive cuando se prepara algo; qué acontecimientos se preparan...
• Hacer una distinción entre «preparar y prepararse». Hay cosas que simplemente se preparan... y hay cosas para las que tenemos que prepararnos. Poner ejemplo de acontecimientos que nos exigen prepararnos (prepararnos para una fiesta, para un examen, para una competición...).
Adviento como preparación del Adviento

STAND 2: Construir

• Construir una cuna y un niño Jesús de palo.
• Construir y rellenar de paja la cuna. Donde sea posible, que esta cuna la puedan llevar y sea un lugar donde el grupo se reúna para rezar o que la cuna sea presentada al grupo de los padres y con ellos tener una oración de a mañana, de la noche. O, si se prefiere, rifar la cuna.
• La construcción de la cuna puede servir para hablar de Belén, de la realidad de muchos niños y niñas de hoy sin cuna, sin casa, sin.., O de niños y niñas que tienen la calle por casa y cuna desde que nacen...

STAND 3: Representar

• Preparar una obrita de teatro
• Uno o varios animadores están presentes dando ideas, acogiendo ideas, orientando el hacer (no suplantándolo). Si no es posible aprender el texto, leer la obra. O dar ideas y que el texto sea inventado, improvisado...
• Analizar los personajes que salen y su actitud ante Jesús. Identificarse con un personaje.

STAND 4: Geografía
• Reproducir la geografía.
• En dibujo o en maqueta se reproduce la geografía narrada por los profetas para señalar lo que supone el cambio que el Mesías trae (desierto, montes, agua, allanar los caminos...). (Las lecturas de los días de Adviento describen muy bien diversas geografías con las que se alude a realidades de cambio interior en las personas.)
• Disponer de diccionarios bíblicos y generales para consulta. También de mapas de la geografía de Palestina.
• Analizar frases corrientes.
• Reflexionar en el significado vital que tienen los lugares geográficos:
«estoy pasando un desierto», «me siento perdido en el camino», «mi vida tiene altos y bajos», etc.
• Imaginar un lugar geográfico hoy para el nacimiento de Jesús.

STAND 5: Excursión de Nazaret a Belén

• Tener un mapa para situar las dos ciudades.
• Buscar el motivo del viaje de María y José a Belén.
• Leer todo lo que pasó. Dar sentido a los hechos: evangelios de la infancia.
• La actualidad de Belén hoy, o de los belenes de hoy.
• Investigar sobre el Santo Hermano Pedro de Betancourt y la creación de los nacimientos.

STAND 6: Personajes de la historia
• Seleccionar los personajes principales del Adviento y darles vida.
• Se puede dar vida o actualizar estos personajes. Para ello hay que leer los evangelios de la infancia, escogerlos, descubrir su importancia en el relato...
• Escoger un personaje para «revivirlo» y «actualizarlo».
• Buscar criterios de actualización, aprender su historia, algunas anécdotas o frases... Vestirse del personaje elegido y actualizarlo poniéndole voz.

2. Síntesis final
Si por el tiempo de que se dispone no es posible que todos los participan tes pasen por todos los stand, convendrá buscar un tiempo de información o de compartir para que todos los participantes se hagan una idea del conjunto.
Al final, el animador hace un resumen de lo que es el Adviento y se puede dar un tríptico con las ideas principales a partir de los stand que han funcionado en la convivencia.


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DINAMICAS

Las Huellas
Igual que es posible seguir las huellas de un cocodrilo en la arena de la playa o de una gallina en un camino embarrado, así también podemos hallar las de un dinosaurio modeladas en piedra hace millones de años.
Jugadores: Los que se quiera, distribuidos al menos en tres equipos que no pasen de cinco jugadores. Un director(a) de juego.
Cosas necesarias: Papel y lápiz.
Preparación: El director escribe, en tantas hojas de papel como equipos, cinco nombres de dinosaurios. Los nombres deben ser los mismos para todos los equipos.
Reglas: Cuando se dé la señal, los equipos intentan hallar en el menor tiempo posible una palabra de seis letras, por lo menos, a partir de cada uno de esos cinco nombres de dinosaurios, empleando únicamente las letras que lo componen.Tres puntos al equipo que primero termina, dos al segundo (que debe lograr su intento con palabras distintas de las formuladas por el equipo anterior) y uno al tercero (que asimismo debe formar palabras diferentes).
Ahora el terreno se hace más accidentado, y la búsqueda de huellas más difícil: se tienen en cuenta los cinco nombres juntos. Cada equipo tiene tres minutos para formar el mayor número posible de palabras, entresacando de todos los nombres las letras que necesite. Ahora bien, cada letra de cada nombre sólo puede utilizarse una vez; las palabras formadas deben tener al menos cinco letras.
Tres puntos al equipo que utiliza más letras. Las palabras escritas por este equipo se borran de las listas de los restantes equipos (son huellas que ya están descubiertas...) antes de asignar dos puntos al grupo que, después de esta operación, tiene más palabras en su lista, y un punto al que, después de eliminar los vocablos escritos por el equipo anterior, conserva más palabras en su hoja.

Gana: El equipo que termina el juego con más puntos (es decir, el que ha encontrado más huellas nuevas de dinosaurio en la zona explorada).

A la pata coja
Los camareros y camareras del restaurante «A la Pata Coja» son muy lentos. Por si fuera poco, la cocina está al fondo de una escalera de treinta y seis escalones; no extraña, pues, que los platos lleguen tarde a los clientes. Para remediar tal inconveniente, los camareros han inventado un código para transmitir al cocinero los encargos sin tener que subir los escalones. Saltan sobre un pie, de acuerdo con el nombre del local.
Jugadores: Dos o más equipos de ocho a diez miembros. Un direc-tor(a) de juego.
Cosas necesarias: Tantas cartulinas del tamaño de un naipe como jugadores. Un marcador.
Preparación: El director elige para cada equipo el nombre de un plato que debe tener tantas letras como jugadores el equipo; el nombre se inventa en ese momento.En un lado de las cartulinas escribe una de esas letras y en el otro el lugar que ocupa en el nombre del plato. Lleva las cartulinas que forman cada nombre a un lado del terreno de juego y las deja en el suelo, con las letras boca abajo y los números hacia arriba. Los equipos se ponen en la parte opuesta del campo, con sus jugadores en fila india en correspondencia con el nombre que se les ha asignado. El juego puede empezar.
Reglas: Cuando se dé la señal, el primer jugador de cada equipo sale corriendo, recoge la cartulina del número uno que está enfrente de su grupo, la lee y, sin moverse de donde está, indica a sus compañeros la letra que le corresponde, dibujándola en el suelo saltando a la pata coja. A continuación sale el segundo jugador, y así sucesivamente.

Gana: El equipo que primero presenta, exacto, su nombre al coordinador de juego.

El gusano de seda

Con el correr del tiempo, el gusano de seda se ha convertido en el único lepidóptero doméstico; su forma silvestre se ha extinguido. Esta oruga rechoncha no puede sobrevivir sin la ayuda del hombre. Sus larvas producen en cuarenta y ocho horas un capullo formado por un finísimo hilo de cuatro kilómetros de longitud. Desde hace más de 4,500 años, el hombre devana dicho hilo para obtener la seda.
Jugadores: Dos equipos que consten de al menos diez jugadores cada uno.
Cosas necesarias: Dos ovillos de hilo o lana.
Preparación: Los jugadores de cada equipo se ponen en fila india, dejando dos metros de separación entre uno y otro. Los jugadores que encabezan la fila reciben un ovillo de hilo y el juego puede empezar.
Reglas: El primer jugador de cada equipo sujeta un cabo del hilo y lanza el ovillo al compañero que tiene detrás. Girando varias veces sobre sí mismo, el segundo se ciñe con cuatro vueltas de cuerda; entrega el ovillo al siguiente compañero, que hará lo mismo, y así sucesivamente.
Cuando el último jugador del equipo ha dado las cuatro vueltas alrededor de su cuerpo con el hilo, el ovillo emprende el camino de regreso. A medida que un jugador lo recibe, desenrolla su parte de hilo en el ovillo y lo pasa al compañero de enfrente.
Gana: El equipo que primero enrolla bien todo el ovillo.

Rascucia
La ciudad de «Cicapruz», capital de «Rascucia», es famosa por su cárcel, impresionante construcción de robustas paredes de granito y elevadas torres de con-trol. Su portón está hecho de forma que práctica-mente es imposible abrirlo desde dentro, si alguien siente la tentación de huir. En cambio, es muy fácil abrirlo desde fuera. Por lo que, si un guardián se des-cuida, deberá pasar el día recogiendo a los presos que se escapan si encuentran quien les abra el portón des-de fuera.

Jugadores: No más de veinte (para no dificultar demasiado la tarea del guardia).
Cosas necesarias: Un terreno de juego donde sea fácil esconderse. Un balón. Al gunas cintas de tela con que circunscribir el recinto carcelario.
Preparación: Los jugadores (los presos) se colocan en la zona delimitada por las cintas (la cárcel de «Cicapruz»). Enfrente los espera el guardia (un jugador elegido entre los más veloces) y el portón (el balón).
Reglas: Un jugador lanza el balón con el pie (abre el portón, que el guardia por descuido no ha cerrado con llave); lo manda lo más lejos posible y sale de la cárcel; pronto le imitan los demás compañeros, que corren a esconderse.
El guardia cuenta despacio hasta cinco y se percata de lo ocurrido. Recoge rápidamente el balón, lo pone delante de la cárcel y busca a los fugitivos. Si ve a uno y quiere detenerlo, tiene que ir corriendo a la cárcel, tocar el balón y gritar el nombre del jugador descubierto y su escondite.
El jugador vuelve a la cárcel. Pero si un jugador no descubierto lanza de nuevo el balón, todos los presos quedan libres y el guardia debe llevar otra vez el balón a su sitio antes de empezar la nueva captura. Diez minutos, y el juego se interrumpe. Se cuentan los presos descubiertos y el juego comienza de nuevo, pero con otro guardia.
Gana: El guardia que, al final de su trabajo, ha recluido de nuevo más presos en sus celdas.

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