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lunes, febrero 16, 2004

Animacion
Pastoral Juvenil Salesiana Centroamerica

jueves, febrero 12, 2004

ANIMACIÓN
FEBRERO 2004 - No. 5
Inspectoría Salesiana El Divino Salvador

MENSAJE DEL SANTO PADRE
JUAN PABLO II
PARA LA CUARESMA 2004


Queridos hermanos y hermanas:

1. Con el sugestivo rito de la imposición de la Ceniza, inicia el tiempo de la Cuaresma, durante el cual la liturgia renueva en los creyentes el llamamiento a una conversión radical, confiando en la misericordia divina.
El tema de este año - “El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe” (Mt 18,5) - ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la condición de los niños, que también hoy en día el Señor llama a estar a su lado y los presenta como ejemplo a todos aquellos que quieren ser sus discípulos. Las palabras de Jesús son una exhortación a examinar cómo son tratados los niños en nuestras familias, en la sociedad civil y en la Iglesia. Asimismo, son un estímulo para descubrir la sencillez y la confianza que el creyente debe desarrollar, imitando al Hijo de Dios, el cual ha compartido la misma suerte de los pequeños y de los pobres. A este propósito, Santa Clara de Asís solía decir que Jesús, “pobre fue acostado en un pesebre, pobre vivió en el siglo y desnudo permaneció en el patíbulo” (Testamento, Fuentes Franciscanas, n. 2841).
Jesús amó a los niños y fueron sus predilectos “por su sencillez, su alegría de vivir, su espontaneidad y su fe llena de asombro” (Ángelus, 18.12.1994). Ésta es la razón por la cual el Señor quiere que la comunidad les abra el corazón y los acoja como si fueran Él mismo: “El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe” (Mt 18,5). Junto a los niños, el Señor sitúa a los “hermanos más pequeños”, esto es, los pobres, los necesitados, los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los encarcelados. Acogerlos y amarlos, o bien tratarlos con indiferencia y rechazarlos, es como si se hiciera lo mismo con Él, ya que Él se hace presente de manera singular en ellos.

2. El Evangelio narra la infancia de Jesús en la humilde casa de Nazareth, en la que, sujeto a sus padres, “progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,52). Al hacerse niño, quiso compartir la experiencia humana. “Se despojó de sí mismo – escribe el Apóstol San Pablo –, tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,7-8). Cuando a la edad de doce años se quedó en el templo de Jerusalén, mientras sus padres le buscaban angustiados, les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” (Lc 2,49). Ciertamente, toda su existencia estuvo marcada por una fiel y filial sumisión al Padre celestial. “Mi alimento – decía – es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra” (Jn 4,34).
En los años de su vida pública, repitió con insistencia que solamente aquellos que se hubiesen hecho como niños podrían entrar en el Reino de los Cielos (cf. Mt 18,3; Mc 10,15; Lc 18,17; Jn 3,3). En sus palabras, el niño se convierte en la imagen elocuente del discípulo llamado a seguir al Maestro divino con la docilidad de un niño: “Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos” (Mt 18,4).
“Convertirse” en pequeños y “acoger” a los pequeños son dos aspectos de una única enseñanza, que el Señor renueva a sus discípulos en nuestro tiempo. Sólo aquél que se hace “pequeño” es capaz de acoger con amor a los hermanos más “pequeños”.

3. Muchos son los creyentes que buscan seguir con fidelidad estas enseñanzas del Señor. Quisiera recordar a los padres que no dudan en tener una familia numerosa, a las madres y padres que en vez de considerar prioritaria la búsqueda del éxito profesional y la carrera, se preocupan por transmitir a los hijos aquellos valores humanos y religiosos que dan el verdadero sentido a la existencia.
Pienso con grata admiración en todos los que se hacen cargo de la formación de la infancia en dificultad, y alivian los sufrimientos de los niños y de sus familiares causados por los conflictos y la violencia, por la falta de alimentos y de agua, por la emigración forzada y por tantas injusticias existentes en el mundo.
Junto a toda esta generosidad, debemos señalar también el egoísmo de quienes no “acogen” a los niños. Hay menores profundamente heridos por la violencia de los adultos: abusos sexuales, instigación a la prostitución, al tráfico y uso de drogas, niños obligados a trabajar, enrolados para combatir, inocentes marcados para siempre por la disgregación familiar, niños pequeños víctimas del infame tráfico de órganos y personas. ¿Y qué decir de la tragedia del SIDA, con sus terribles repercusiones en África? De hecho, se habla de millones de personas azotadas por este flagelo, y de éstas, tantísimas contagiadas desde el nacimiento. La humanidad no puede cerrar los ojos ante un drama tan alarmante.

4. ¿Qué mal han cometido estos niños para merecer tanta desdicha? Desde una perspectiva humana no es sencillo, es más, resulta imposible responder a esta pregunta inquietante. Solamente la fe nos ayuda a penetrar en este profundo abismo de dolor.
Haciéndose “obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,8), Jesús ha asumido el sufrimiento humano y lo ha iluminado con la luz esplendorosa de la resurrección. Con su muerte, ha vencido para siempre la muerte.
Durante la Cuaresma nos preparamos a revivir el Misterio Pascual, que inunda de esperanza toda nuestra vida, incluso en sus aspectos más complejos y dolorosos. La Semana Santa nos presentará nuevamente este misterio de la salvación a través de los sugestivos ritos del Triduo Pascual.
Queridos hermanos y hermanas, iniciemos con confianza el itinerario cuaresmal, animados por una más intensa oración, penitencia y atención a los necesitados. Que la Cuaresma sea ocasión útil para dedicar mayores cuidados a los niños en el propio ambiente familiar y social: ellos son el futuro de la humanidad.

5. Con la sencillez típica de los niños nos dirigimos a Dios llamándolo, como Jesús nos ha enseñado, “Abbá”, Padre, en la oración del Padrenuestro
¡Padre nuestro! Repitamos con frecuencia a lo largo de la Cuaresma esta oración; repitámosla con profunda devoción. Llamando a Dios Padre nuestro, nos daremos cuenta de que somos hijos suyos y nos sentiremos hermanos entre nosotros. De esta manera, nos resultará más fácil abrir el corazón a los pequeños, siguiendo la invitación de Jesús: “El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe” (Mt 18,5).
Con estos deseos, invoco sobre cada uno de vosotros la bendición de Dios por intercesión de María, Madre del Verbo de Dios hecho hombre y Madre de toda la humanidad.

Vaticano, 8 de diciembre de 2003

JOANNES PAULUS PP II


A PROPÓSITO DEL AMOR Y LA AMISTAD

CAMBIO

INTRODUCCION
La amistad y el amor caracterizan las relaciones interpersonales con una cualidad particular. Nos permiten expresar mensajes y sentimientos profundos. Eso que es ya fundamental en las relaciones menos profundas (el hecho de que dar y recibir sean una componente esencial en cualquier tipo de relación interpersonal) sirve todavía más en este caso. Quien da o recibe solamente, tendrá grandes problemas en amor y amistad, porque termina chocando con la persona que se deja implicar en el ritmo natural de cambio.
En el transcurso de este juego poco estructurado, los adolescentes pueden comprender cuál es su comportamiento respecto al dar y el recibir, y adquirir una conciencia mayor sobre los efectos psicológicos que se derivan.

MATERIALES Papel y lápiz.

INSTRUCCIONES
(Presentar este juego en la reunión anterior.)
Les presento ahora un juego en el que tomarán parte en la próxima reunión. Se trata de un juego particular en el que tendrán que hacer algo extraordinario. Cada uno deberá traer cinco objetos propios: objetos viejos que ya no usen o también objetos que tienen un significado especial para ustedes. Deben tener presente que después del experimento estos objetos ya no les pertenecerán. En su lugar tendrán otra cosa.
En casa, por lo tanto, deben pensar con atención en cinco objetos que quieran traer a la próxima reunión...

(En la reunión siguiente.)
Les explico ahora el juego que les presenté la vez anterior. Se trata de eso que más o menos sucede en la vida real: daremos una cosa y tomaremos otra, pueden darse cuenta de cómo se sienten en circunstancias de este tipo y de cómo actúan.
Antes de nada pongan en el suelo sus objetos, cerca de su lugar, luego escriban su nombre en una hoja de papel que pondrán al lado de los objetos...

He aquí las reglas del juego: durante su desarrollo no se podrá hablar. No podrán comunicarse ni siquiera a través de gestos. Pueden dejar en seguida su lugar y comenzar a cambiar los objetos. Pueden dar uno de sus objetos a cambio de otro. Pueden hacer esto sin el consentimiento del propietario. Ver qué es lo que les gusta y qué es lo que están dispuestos a dar a cambio. Después de efectuar un trueque, llevar el objeto obtenido a su lugar.

Puede suceder ahora que un objeto tomado por ustedes suscite el interés de otro miembro del grupo y que, por lo tanto, sea a su vez tomado por esos.
Podrán apropiarse una segunda vez de este objeto, «volviéndolo a capturar» al nuevo propietario. Es importante que cada vez lleven un solo objeto, de forma que en su lugar haya siempre al menos cuatro objetos. Tienen 30 minutos. Si cada uno de ustedes está completamente satisfecho de los cambios efectuados antes de agotarse los 30 minutos, obviamente nos detendremos.

¿Han comprendido las reglas?... Entonces comiencen con los cambios... (30 minutos).
Observen ahora sus objetos... ¿Están satisfechos? ¿Piensas en el conjunto, que haz tomado en forma proporcional a lo que haz dado? ¿Tienes más que antes? ¿Crees que tienes menos?

¿Haz tomado lo que querías tener? ¿Hasta qué punto te haz ensañado para poseer un determinado objeto? ¿Les ha resultado fácil separarse de sus objetos? ¿Han traído objetos que significaban algo para ustedes o sólo eran baratijas? ¿Qué piensan de los objetos que han traído los demás? ¿Tienen ahora objetos que cada uno ha escogido o han aceptado también objetos que, en el momento del trueque, les han dado los otros?
Escriban algunas frases acerca de lo que les parece importante sobre su comportamiento y sobre sus sentimientos.

Volver a formar un círculo único donde podamos evaluar todos juntos la experiencia...

PROFUNDIZACIÓN

• ¿Me ha gustado el juego?
• ¿En las relaciones profundas con otras personas soy más propenso a dar o a recibir?
• ¿Qué he aprendido en mi familia sobre el dar y el recibir?
• ¿Recibo suficiente en amor y amistad?
• ¿Qué tengo para dar en amor y amistad?
• ¿Hasta qué punto mi comportamiento en este juego corresponde a mi comportamiento de siempre?
• ¿Cómo me he sentido durante e juego? ¿Qué me ha proporcionado satisfacción? ¿Qué cosa me ha irritado?
• ¿He estado activo o pasivo?
• ¿Qué quisiera decir aún?

OBSERVACIONES

Si se dispone de tiempo suficiente, se debería concluir el ejercicio solamente cuando todos estén satisfechos de los propios objetos.


CELEBRACIÓN

Tierra y cenizas Perfúmate y cambia!

Introducción

Amamos y queremos mucho la imagen, el color, la farsa y la mentira, por eso es el disfraz y no el corazón o la verdad lo que cuidamos y admiramos en el espejo.
Tú, quienquiera que seas, escucha.

No te llamo a la austeridad ni al aburrimiento. No te cierres. Busca la felicidad y la alegría sólida, encuentra los porqués de tu vida, porque tu futuro no es la ceniza o el subsuelo de la tierra, la tumba.

Entra en ti, viaja a tu corazón. Encuéntrate a ti mismo un poquito más. Levántate y anda.

El corazón ha de ser discreto y no ha de airearse a los cuatro vientos.
No es el culto externo el que agrada a Dios, no son los ritos, n los ayunos, ni las imposiciones de ceniza.

El cambio verdadero de la persona se fragua en el corazón por medio de la oración sencilla, del esfuerzo y la entrega al hermano.

El amor y no las apariencias deben inspirar nuestro comportamiento. La conversión del corazón pasa necesariamente por la solidaridad, la justicia, la fraternidad. Lo que da valor a las oraciones.

Los sacrificios y las limosnas es la actitud interior de conversión a Dios y al hermano.

POEMA
Nadie fue ayer, ni va hoy
ni irá mañana hacia Dios
por ese mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol y un camino virgen
Dios.

León Felipe


PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS
(Mt 6,1-6.16-1 8)

BREVE COMENTARIO

BENDICIÓN DE LA CENIZA Y DE LA TIERRA

En dos bandejas distintas, se presenta en una ceniza y en la otra tierra.
Con recogimiento, oremos a Dios nuestro Padre que ve en el interior de nuestros corazones, para que bendiga y confirme que esta tierra y la ceniza están llenas con su gracia y que vamos a recoger en nuestras manos o imponer en nuestras frentes en señal de cambio de nuestros corazones.

Señor Dios, amigo de los hombres y entusiasta de la vida. Tú te acercas a nosotros para enseñarnos el camino de la verdad, escucha nuestra oración y derrama la gracia de tu bendición sobre esta tierra y esta ceniza, para que quienes la reciban sean en todo dóciles al Espíritu de Jesús y vivan con alegría su entrega a los demás.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

RECOGIDA DE TIERRA O IMPOSICIÓN DE CENIZA

El que preside tiene a su derecha y a su izquierda una bandeja con tierra y otra bandeja con ceniza.
Cada uno de los presentes va pasando por e/lado del elemento que desea que se le imponga o dé.
Si es tierra, pondrá la mano y se le hará entrega de un poquito de la misma. Si es ceniza, puede entregársela en la mano o bien imponérsela en la frente con el signo de la cruz.

En ambos casos dirá las palabras siguientes:
Conviértete y cree en el Evangelio.

O bien otras frases similares como por ejemplo:
Vive con alegría y en amistad con Dios.
Acércate más al Señor.
Dios Padre te quiere.
Sé fiel a Dios.

ORACIÓN DE LOS FIELES

— Por todos los que piensan que no necesitan cambiar, para que reconozcan sus faltas.
Roguemos al Señor.
— Por los que son esclavos y están enganchados a algún vicio, para que encuentren el camino que les conduzca a la libertad.
Roguemos al Señor.
— Para que el Señor cure los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren.
Roguemos al Señor.
— Para que el Señor perdone nuestros pecados y nos libre de todo mal.
Roguemos al Señor.
— Por todos los que estamos aquí presentes, para que aprovechemos todo tiempo para acercarnos más a Dios.
Roguemos al Señor.

ACCIÓN DE GRACIAS
Lo puede recitar uno en nombre de todos o bien el grupo. Las pausas deberán hacerse al final de cada verso.
¡Gracias!
Debería darte mil veces las gracias, Señor, pero me olvido con frecuencia de ti. Hoy, quiero pararme en el camino y gritarle a todo el mundo que vivo por tu amor, que sin ti no doy un paso al frente, ya que Tú eres mi motivo, Tú eres mi razón de ser.
¿A quién iré lejos de ti?
Sin ti, no sigo porque eres más que un amigo, eres más que un hermano, porque Tú eres mi Dios y Salvador. Y voy a continuar porque desde que te sigo he descubierto que vivo.
Gracias, pues, Señor Jesús, muchas gracias. Amén.

PUEDES PERFUMARTE

Aquellos que lo deseen, recordando las palabras de Cristo que nos ha comunicado y dicho lo siguiente:
“Cuando ayunes, no andes triste... perfumate”.
Un ayudante lleva un frasco de perfume y aquel que lo desee pasa y le echa unas gotas en las manos.

DESPEDIDA
Con alegría, llenos de buen perfume y de paz, con buen corazón, vayan en paz.
TODOS: Demos gracias a Dios.

ANEXOS PARA LA CELEBACION

DOCUMENTO 1
La ceniza, símbolo de caducidad


La ceniza le ha dado el nombre al miércoles de ceniza, el día en que comienza la Cuaresma: cuarenta días de preparación para la gran fiesta cristiana, la Pascua.
La ceniza son residuos de plantas quemadas. La ceniza nos re cuerda que todo lo terreno: el hombre, la mujer y todo lo creado, somos poca cosa, somos perecederos.
Quien pone el gesto de recibir la ceniza o un poco de tierra, pone ante sus ojos la limitación, la caducidad, la muerte.
La ceniza gris es signo del final.

DOCUMENTO 2

La cruz con ceniza, símbolo de nueva vida
La ceniza gris, negruzca y que sale de las ramas quemadas, nos recuerda al esparcirla en la cabeza o en la frente y en forma de cruz la historia de Jesús, el misterio Pascual, su Muerte y su Resurrección.
Quien recibe la ceniza se pone en camino con Jesús hacia el Padre.

DOCUMENTO 3

Ahora es tiempo de gracia, es tiempo de cambiar el corazón. Las situaciones de fracaso, de tristeza, son situaciones de conversión a los ojos de Dios, situaciones para comenzar de nuevo.
Y todo esto, hemos de hacerlo en lo oculto, sin ser hipócritas Hay que retirarse de las miradas de otras personas y que lo vea sólo “quien ve en lo secreto”.
Que el signo de la cruz con la ceniza sea señal de nuestra con versión y de nuestro cambio.

DOCUMENTO 4

Algunas frases significativas
— Terminada la partida de ajedrez, el rey y el peón vuelven la misma caja.
— Siempre son los demás los que mueren.
— La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir.
— Los cobardes mueren muchas veces antes de morir, la persona valeroso sólo muere una vez.
— ¡Qué cerca sentimos a algunos que han muerto! ¡Y qué muertos nos parecen otros que aún viven!
— La muerte de una persona da vida a su sentido.
— Un ser querido muerto está lejos de los ojos y muy cerca de corazón.
— Un bello morir honra toda la vida.
— El que sólo vive para sí, está muerto para los demás.
— Quien no ama nada ni a nadie está muerto.
— La muerte de los demás se olvida pronto, para no tener que pensar en la propia.

DOCUMENTO 5

Algunas frases exhortativas
— ¡Déjate agarrar por Cristo!
— ¡Abandónate a Dios!
— ¿No ves al niño de dos años que se tira al regazo de su
madre?
— ¡Déjate querer por Dios!
— ¿No ves cómo se quieren los jóvenes?
— ¡Déjate abrazar por Dios!
— ¿No ves cómo la mamá abraza a su pequeño?
— ¡Déjate besar por Dios!
— ¿No ves que los pájaros ya hacen sus nidos?
— ¡Déjate en manos de Dios!
— ¿No ves que ya ha despertado el alba? La aurora está ya en cima. Despierta.

DOCUMENTO 6

El epitafio
Cada asistente puede preparar en un papel y por escrito el propio epitafio.
Una breve inscripción para la tumba o bien para inscribirlo en una pequeña placa en la cajita de las propias cenizas.
Ha de ser breve y que se vea, no sólo el hecho de la muerte, sino también vida, resurrección, futuro y esperanza en Cristo vivo.
Para los cristianos, con la muerte no termina todo, esta vida se transforma.

Tomado de: Burui, José Miguel / Celebraciones del Signo / CCS

Formación de catequistas

La vida, lugar de encuentro con Dios

Todo material preparado para realizar la catequesis presenta, normalmente, en el primer punto de su desarrollo, hechos relacionados con la vida de los destinatarios, pues reconoce: “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios, y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar” (CEC 27). Estas experiencias están en conexión con el mensaje que se quiere transmitir Intentan que cada persona descubra en los hechos de su propia vida ordinaria la huella de Dios y su participación en la Historia de la Salvación, junto al destino de toda la humanidad.

LA COMUNICACIÓN, EN EL ACTO CATEQUETICO
Con frecuencia hemos escuchado en las escuelas de catequistas y en las reuniones de formación que el catequista debe cuidar en la catequesis la doble fidelidad: fidelidad al mensaje que debe transmitir y fidelidad al sujeto a quien anuncia el mensaje revelado, en una misma actitud de amor (cf. DGC 145).

El arte del catequista consiste, pues, en estar en sintonía profunda con el mensaje recibido y con el destinatario de la salvación a quien intenta catequizar y, así, poner los medios necesarios para que se establezca el encuentro entre Dios y el hombre, por Jesucristo Nuestro Señor.

Hay que tener en cuenta al catequizando en su realidad humana concreta y en su experiencia religiosa personal para conducirlo a la fe, pues es la persona, libre y responsable, la que tendrá que profesar la fe al encontrarse con el misterio de Dios Padre, que se comunica por su Hijo Único Jesucristo, en el Espíritu Santo.

MIRAR LA VIDA DEL SUJETO
Toda realidad y momento de la vida puede ser valorado y asumido por la conciencia humana como algo propio que le afecta, le interpela y le hace crecer: la vida familiar, el centro de estudios, los amigos, las celebraciones litúrgicas, las actividades deportivas.., todo acontecimiento es una llamada para el encuentro del hombre con Dios y para el descubrimiento de su presencia en la vida real y concreta: Cada pequeña acción es un inmenso acontecimiento en el cual se nos da el paraíso, en el cual podemos dar el paraíso. Nada importa lo que tengamos que hacer: manejar la escoba o la pluma.

Hablar o callar, remendar o pronunciar una conferencia, cuidar a un enfermo o escribir a máquina. Todo ello no es más que la corteza de la realidad espléndida, el encuentro del alma con Dios, renovado cada minuto, cada instante acrecentado en gracia; cada vez más hermosa para su Dios. ¿Llaman? Pronto, vayamos a abrir; es Dios que viene a amarnos. ¿Una noticia? Ahí está: Dios que viene a amarnos. ¿Es la hora de comer? Vamos: es Dios que viene a amarnos. Dejémosle obrar (Madeleine Deibrel, Nosotros, gente de la calle, 65).

El acontecimiento que sirve de punto de partida para la experiencia de fe en la catequesis puede ser una experiencia humana o cristiana:
a) EVOCADA: Esto es, recordar algo que ha sucedido a alguien, de forma que podamos apropiárnoslo también a nosotros mismos. Es decir, pasar de «algo que ha ocurrido a alguien» a «algo que me ha ocurrido o podría haberme ocurrido a mí» y que, por lo tanto, me afecta y hace referencia a mi vida;
b) Esto es, aprovechar una experiencia que está viviendo alguien del grupo o el grupo en sí, en ese preciso momento, sin dejarla pasar inútilmente por nuestra vida, ni dejarnos dominar por ella de modo insconsciente;
c) PROVOCADA: Esto es, provocar una experiencia en la sesión de catequesis que nos haga mirar la vida, utilizando para ello alguna actividad o dinámica de grupo.

El análisis de dicha experiencia humana o cristiana en la catequesis se puede realizar de la siguiente forma:
1. mirar el acontecimiento;
2. profundizar en lo que hay detrás del acontecimiento;
3. ampliar la mirada para generalizar la experiencia personal y constatar las conexiones de esa experiencia con la experiencia común de todas las personas.
Las experiencias que se utilizan en catequesis nacen, normalmente, de la vida del propio sujeto o del grupo de catequesis, de la realidad del ser del hombre mirado en profundidad y de modo realista, del entorno y del mundo en general. Así mismo, muchas de estas experiencias se toman del hecho religioso en toda su riqueza de manifestaciones y de vivencias de lo sagrado.

COMPRENDER LA VIDA
No basta con vivir muchos años ni conocer muchas cosas para tener experiencia profunda y verdadera de la vida, sino que es necesario asumir e integrar como propio aquello que se vive. Hay que «vivir la vida», esto es, profundizar en aquello que nos acontece en el transcurrir de cada día, para descubrir el misterio de gracia que encierra y las repercusiones que tiene para nuestra vida.

La experiencia profunda de la vida es aquella forma de vivir que abre ventanas en el sujeto para el encuentro con Dios, con el prójimo y con toda la obra de la creación. Todo esto nos lleva a descubrir la vida de forma nueva y llegar a ser distintos, por el encuentro personal con Jesucristo.

Cuando profundizamos personalmente lo vivido, lo compartimos con un sacerdote en el acompañamiento espiritual y lo contrastamos con los hermanos en el grupo de catequesis, nos comprendemos mejor a nosotros mismos, porque descubrimos las cosas que verdaderamente nos preocupan y nos afectan: interrogantes, dudas, miedos, esperanzas, ideales, valores... Comprendemos, también, que lo que verdaderamente buscamos es la felicidad y que, sólo en Dios, la podemos hallar plenamente.

PROFUNDIZAR EN LA EXPERIENCIA VIVIDA
Existen actividades en la catequesis que ayudan al catequizan do a reflexionar, a entender y a profundizar aquello que todos vivimos de modo consciente o inconsciente.
Hay que examinar los hechos de la vida ordinaria, con una conciencia bien formada, para descubrir los intereses que nos mueven a obrar o a dejar de obrar de una manera determinada. Hemos de preguntarnos, bajo la guía del Espíritu, por qué hicimos las cosas de una forma o de otra. Tenemos que estudiar el móvil de nuestras acciones y los pasos que damos para conseguir el objetivo propuesto siempre a la luz de la fe:
Tratar el hombre de conocerse y enmendarse, éste es trato limpio y seguro, que hace a su dueño rico y bueno, y sin éste, ninguno está seguro en conciencia (San Juan de Ávila, Carta 232).

Se pueden utilizar como actividades de profundización en la catequesis: el juego, el dibujo, la escenificación de un pasaje bíblico, el cuestionario, la encuesta, el testimonio vivo de hermanos en la fe, el testimonio de los santos, la canción, el mural, la expresión corporal, etc.

Cuando dedicamos tiempo a estas actividades no estamos descuidando lo que es fundamental en la catequesis, sino que estamos ayudando a descubrir en nosotros mismos y en los de más las motivaciones del obrar y, por lo tanto, ayudando a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos a «leer» la vida desde el Evangelio y a leer el Evangelio desde la vida.

Esta profundización en la propia vida, con frecuencia, lleva al acto de fe. Encuentro que suscita en nosotros la alabanza, la súplica y la acción de gracias. Llegamos a detectar, en el propio obrar ordinario y en acontecimientos que rompen el curso de la vida diaria, como pueden ser el nacimiento de un nuevo miembro en la familia o la muerte de un ser querido, la presencia misteriosa e inescrutable de Dios. En diversos acontecimientos: El hombre puede abrirse a alguien que está más allá de él mismo. Y presentir que, en el fondo de estos acontecimientos, está Dios (ENE 93) “aquí” y “ahora”.

GENERALIZAR LA PROPIA EXPERIENCIA
Cuando profundizamos en las cuestiones radicales y fundamentales de la propia existencia descubrimos cómo las grandes cuestiones de la vida humana afecta todos los seres humanos.

No podemos quedarnos satisfechos en la catequesis con el análisis de “lo que a mí me pasa”, sino que debemos trascender nuestra propia experiencia y contemplar los acontecimientos de nuestro obrar como algo que sucede y afecta, también, a otros.
El intercambio de experiencias en el grupo de catequesis hará descubrir a los catequizandos, de manera sorprendente, la unidad del género humano. El objeto de esta toma de con ciencia no es refugiarnos en el consuelo fácil, sino buscar la posibilidad de abrirse totalmente a Dios, origen y destino último y común de todos los hombres.

Con el discernimiento de los hechos de vida ofrecemos al catequizando la posibilidad de que acepte como propias las res puestas encontradas por todos y, sobre todo, vividas por los san tos: Hombres y mujeres que en cada generación y en cada época histórica han sabido acoger sin reservas el don de la Redención (TMA 32). En ellos se ilumina la propia vida y se llega a comprender que el verdadero sentido de la existencia está cimentada en el seguimiento de Jesucristo: Camino, Verdad y Vida.

Las preguntas eternas: ¿Qué significa nuestra vida? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Por qué existe el dolor y el sufrimiento en el mundo? ¿Por qué la muerte? ¿Por qué cosa merece la pena luchar, vivir y morir?
Estas y otras preguntas radicales se las han hecho todas las personas a lo largo de la historia y todas han buscado respuesta a ellas porque, en responderlas, está el sentido de la vida y, por lo tanto, la felicidad.

No hay quien escape a la urgencia de responder a estos interrogantes, porque todo hombre es para sí un misterio difícil de descifrar que no encuentra respuesta última en sí mismo, si no en referencia al que es Creador y Señor de todas las cosas. Estas preguntas están enraizadas en el corazón de todos los hombres, porque brotan de la propia condición humana de ser “imagen y semejanza de Dios”.

ILUMINAR LA VIDA POR LA FE
Muchos buscan y no encuentran solución a estas y a otras preguntas radicales porque se apoyan sólo en el propio saber y en la ciencia del mundo. Los cristianos nos fiamos de Dios, escuchamos su Palabra, aceptamos a su Hijo Jesucristo, nos dejamos conducir por el Espíritu Santo y, así, en el Amor de la Santísima Trinidad, toda nuestra vida se ilumina y se llena de sentido desde la fe.

El hombre religioso encuentra en Dios la respuesta última al origen de su propia vida, al origen de fa humanidad y al de todo el Universo. Encuentra la respuesta al misterio del peca do y al enigma de la muerte. El cristiano encuentra en Dios la satisfacción de su ansia infinita de ser, de felicidad, de verdad y de bien: Los cristianos son unos hombres con suerte: en unas circunstancias que son hechos históricos, Dios quiso que algunos hombres de la Biblia supieran de dónde viene el mundo y adónde va, que conocieran la ley misma de su destino. Los cristianos han tenido la suerte de enterarse de lo que Dios dijo para toda la humanidad a esos pocos hombres, y esto ha sido trascrito y repetido a través de los siglos de la historia (Madeleine Delbrél, Vivir el Evangelio con Madeleine Delbrél, 119).

La experiencia humana se transforma, poco a poco, a través del proceso de iniciación en la fe, en experiencia cristiana. En ella se comparte fa vida propia con la vida del Pueblo de la Antigua Alianza: patriarcas, profetas, reyes, sabios y santos, presentados en los libros del Antiguo Testamento. Y con la vida del Pueblo de la Nueva Alianza en Cristo, la Iglesia, con su muchedumbre de testigos presentados en el Nuevo Testamento y en la Historia de la Iglesia. Todo ello constituye una respuesta profunda de fe a la búsqueda de sentido de la vida.

La respuesta definitiva y última a las preguntas eternas del hombre la encontramos en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. En El se ha manifestado plenamente el Amor de Dios que da pleno sentido a la vida. En su muerte y resurrección encontramos la respuesta total a las preguntas radicales del hombre. San Pablo halla respuesta a todas ellas en el Misterio Pascual. Él afirma decidido: Me amó y se entregó por mí (Gál 2,20). En el amor de Dios entregado en su Hijo Jesucristo encuentra el hombre solución a la búsqueda de sentido profundo y trascendente de la propia vida: Si en la pasión de Jesucristo no hallas re medio, ¿dónde lo piensas hallar? Si Dios no te sabe bien, ¿qué buscas que bien te sepa? (San Juan de Ávila, Sermón 38).

EL DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS DICE...
Miremos con detenimiento la importancia que tiene ahondar en la experiencia de la propia vida para llegar al encuentro con Dios y procuremos desarrollar su valor catequético en el proceso de Iniciación Cristiana:

La experiencia ejerce diversas funciones en la catequesis, a la luz de las cuales la existencia misma debe ser siempre debidamente valorada: Hace que nazcan en el hombre intereses, interrogantes, esperanzas e inquietudes, reflexiones y juicios, que confluyen en un cierto deseo de transformar la existencia.

Es tarea de la catequesis procurar que las personas estén atentas a sus experiencias más importantes, ayudarlas a juzgar a la luz del Evangelio las preguntas y necesidades que de estas experiencias brotan, educar al hombre a vivir la vida de un modo nuevo; la experiencia ayuda a hacer inteligible el mensaje cristiano. Esto se ajusta al modo de obrar de Jesús, que se sirvió de experiencias y situaciones humanas para anunciar realidades escatológicas y transcendentes e indicar a la vez la actitud ante ellos; la experiencia es mediación necesaria para explorar y asimilar las verdades que constituyen el contenido objetivo de la Revelación.

Estas funciones indican que la experiencia asumida por la fe viene a ser en cierto modo ámbito en el que se manifiesta y realiza la salvación, en la que Dios, de acuerdo con la pedagogía de la encarnación, se acerca al hombre con su gracia y lo salva (cf. DGC 152).

CUESTIONES PARA DIALOGAR
1. ¿Miro la vida con ojos de fe y descubro en ella la huella de la presencia viva de Dios? (Como experiencia se puede examinar un hecho de vida y analizarlo a la luz del Evangelio.)
2. ¿Qué signos en la Iglesia y en el mundo están manifestando la acción viva y actual del Espíritu Santo?
3. ¿Cómo ayudar al catequizando a descubrir la cercanía de Dios en la vida concreta de cada día?

REFLEXIONA Y PREGÚNTATE
Discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas: Hch 17,22-33.
1. ¿Anuncias con valentía al Dios desconocido para muchas personas del mundo de hoy que se ha manifestado plena y definitivamente en su Hijo Jesucristo, para nuestra salvación?
2. ¿Aceptas a Jesucristo como único camino de salvación que nos ha rescatado del pecado y de la muerte eterna por su muerte y su resurrección?

PARA RECORDAR Y VIVIR
Experiencia humana
Mirar la vida
Acontecimiento salvador
Medios de comunicación social
Iluminación de la experiencia
Pedagogía de la encarnación
Vida ordinaria

TEN EN CUENTA QUE...
1. La pedagogía de la fe recibe de Jesucristo una ley funda mental para toda la vida de la Iglesia: la fidelidad a Dios y al hombre, en una misma actitud de amor.
2. El arte del catequista consiste en estar en sintonía profunda con el mensaje recibido de Dios en la Iglesia y con el sujeto destinatario de la salvación a quien va a catequizar.
3. Todo acontecimiento de la vida puede ser valorado por la persona como algo que le lleva al encuentro con Dios y al des cubrimiento de su presencia en nosotros.
4. Estudiar la experiencia de vida supone: mirar el acontecimiento con detenimiento, profundizar en lo que hay detrás de él y ampliar la mirada para generalizar la experiencia personal y constatar las conexiones con la experiencia común de todas las personas.
5. La experiencia profunda de la vida es aquella forma de asumir la vida abriendo ventanas en el sujeto para el encuentro con Dios, con el prójimo y con toda la obra de la creación de modo que se llegue a descubrir la vida como obra de la gracia de Dios.

Te agradezco, Jesús, tus palabras, hechas todas ellas de cosas.
Para hablar como hablas Tú no necesito indagar en los libros, sino en torno a mí, entre los hombres, en el mundo.
¿Cómo te las arreglaste para hablarnos del cielo usando tan sólo cosas de la tierra? ¿Cómo te las arreglaste para llamar a Dios “Padre por nosotros”, si nosotros aun como padres somos malos? Eres salvador y todo lo que tocas, aunque no sea más que con tu palabra, lo redimes, lo haces instrumento de salvación. Enséñame, Jesús, a mí también, a hablar así, a repetir tus palabras, hechas todas ellas de cosas. Mi palabra no será abstracta, yana, como si hablara fuera del mundo. Mi palabra, como tus parábolas, narrará las cosas de la tierra y quien me escuche mirará a lo alto; mi lenguaje será jerga de familia y todos oirán que hablo del Padre, como Tú, con tu amor.

Tomado de: Gil, Miguel Ángel / Iniciarse como catequista / CCS

TALLER # 4 (NIÑAS Y NIÑOS)

Confía en Dios

Se ha hecho hombre para enseñarnos a ser personas realmente humanas, personas auténticas. Jesús vive hoy resucitado entre nosotros, saliendo a nuestro encuentro de mil maneras para regalarnos su amistad y compañía. Lo más grande que le puede pasar a una persona en esta vida es encontrarse con Jesús y conocerlo de verdad.

Los que así lo hacen, los que han dejado que Jesús entre en su corazón, único lugar posible donde se le puede conocer de verdad, han visto cómo su vida ha cambiado y se ha llenado de alegría.

Y es que cuando una persona se deja querer por Jesús, es como si volviera a nacer a una vida nueva donde lo único que importa es seguirle y confiar siempre en él.
En esto consiste la Fe cristiana, en confiar en Alguien que sabemos nos quiere y que siempre cuidará de nosotros. De esto es de lo que vamos a tratar en este tema.

JUEGO: La nave espacial
Un cristiano confía tanto en Jesús como los tripulantes de una nave espacial confían en los que dirigen su vuelo desde el centro de control de la Tierra. De ellos depende que su vuelo tenga éxito. Si los astronautas no siguen el camino y las instrucciones que ellos les marcan, su nave espacial se estrellará. Por ello les va la vida en confiar ciegamente en ellos.

En esto va a consistir el juego. Vamos a poner en práctica nuestra confianza. Haremos cuatro equipos y estableceremos por suertes un turno de participación. El primer equipo hará de Centro de Control de la Tierra. El segundo hará de nave espacial, y los integrantes del tercer y cuarto equipo harán de “meteoritos estáticos”.

Normas y funcionamiento del juego

La sala se despejará de obstáculos y en uno de sus extremos o paredes se pondrá el equipo de la nave espacial dispuesto a despegar. Irán con los ojos bien vendados y cogidos por la cintura en fila india, esperan do que el Centro de Control les dé la orden para despegar.

En el extremo opuesto de la sala, habrá una mesa que simbolizará el planeta Marte, y encima de ella se colocará un vaso de plástico lleno de agua. La misión que tendrá que cumplir la nave espacial será la de recoger una muestra de agua (vaso) del planeta Marte y regresar con ella a la Tierra.

Pero entre estos dos puntos de la sala (zona de despegue y Marte), se colocarán separados los “meteoritos estáticos”, que serán los miembros de los equipos tres y cuatro. Se quedarán sentados en el suelo sin moverse y sin hablar. Si algún integrante de la nave espacial les toca, choca con ellos o les roza, la nave espacial se destruirá y su misión habrá fracasado.

El equipo que está en el Centro de Control les irá dando órdenes lo más precisas posibles para guiarles por el buen camino, esquivando los meteoritos, y haciendo que cumplan su misión a la perfección.

Estarán sentados en mesas simulando mirar sus ordenadores y pantallas como hacen los de la NASA. Podrán turnarse en decir las órdenes según el tramo que atraviese la nave (ida, tomar muestra, vuelta, ) para que así todos los del equipo intervengan.

Cuando la nave espacial termine su misión (con éxito o sin él), los equipos cambiarán de posiciones siguiendo este orden: el equipo uno que hacía de Centro de Control hará de nave espacial; el equipo dos que hacía de nave espacial hará de meteoritos, y el equipo tres hará de Centro de Control, mientras el equipo cuatro sigue otro turno jugando como meteoritos. Y así todos los equipos irán pasando por todas las posiciones del juego, teniendo en cuenta que al que le toque ser meteoritos tendrá que estar dos turnos seguidos siéndolo.

El juego terminará cuando todos hayan viajado a Marte una vez, aunque puede hacerse otro viaje si se quiere y hay tiempo.

Al final del juego comentamos
1. ¿Se puede ir por la vida sin confiar en nadie? ¿En qué personas confías tú? ¿Por qué?
2. ¿Qué condiciones tienen que darse, o cómo tiene que ser una persona, para que tú confíes totalmente en ella? ¿Y qué tiene que ocurrir para que tú desconfíes de alguien?
3. ¿Confías en Jesús?
4. ¿Qué parecido le ves a este juego con el hecho de con fiar en Jesús?
5. ¿Desde cuándo conoces a Jesús? ¿Qué te han dicho de él? ¿Quién es Jesús para ti?

DINÁMICA: El telegrama
El cartero acaba de venir a tu casa para darte este telegrama urgente:

TELEGRAMA
Oficina de Origen Palabras Día Hora Importe
Sucursal el Cielo 61 Hoy Ahora

Indicaciones: URGENTE

Destinatario: Tu Señas: Tu hogar Teléfono: 1-801 – Amistad Destino: Tu vida

TEXTO: Hola Amigo (amiga) – stop- Te lo he dicho ya de muchas maneras -stop- Todos los días no me canso de repetírtelo -stop-. Sólo me queda decírtelo por telegrama – stop – Te quiero seas como seas y hagas lo que hagas -stop- Siempre estaré contigo ayudándote a ser feliz – stop –. Te necesito como amigo –stop-. Espero tu respuesta. –stop-.

Firmado: Un Amigo que confía en ti –stop-

Expedidor
Nombre : Jesús Dirección : Nazaret, Galilea Teléfono: 1-801- tu amigo


Ahora deberás mandarle un telegrama a Jesús como contestación:

TELEGRAMA
Oficina de Origen Palabras Día Hora Importe


Indicaciones:

TEXTO:

Expedidor Nombre: Dirección: Teléfono:


CUENTO: La nube de Dios
Había una vez un niño que vivía en un orfanato porque había perdido a sus padres en un accidente y no tenía familia que le cuidara. Se sentía muy solo y triste porque nadie le quería. Muchas veces se asomaba a la ventana de su habitación para mirar al cielo y llorar sin que nadie le viera.
Pero un día, una nube de Dios que pasaba por allí lo vio y se paró para ver qué le pasaba. La nube preguntó al sol y el sol le contó la triste historia de aquel niño. Y las estrellas le dijeron que por las noches también le veían llorar, pero no sabían qué hacer para ayudarle.
La nube empezó a pensar cómo podría alegrarle un poco y pronto se le ocurrió una idea. Le lanzó tres gotas de agua para llamarle la atención, y lo hizo con tanta puntería que le dieron en toda la nariz. El niño paró de llorar y miró hacia la única nube que había en el cielo. Entonces la nube, ayudada por el viento, comenzó a tomar la forma de un perro, luego de un elefante, luego de un barco, y así, de muchas cosas más.
El niño creía estar viendo visiones. Una nube del cielo estaba jugando con él. Comenzó a sonreír viendo aquel espectáculo. Si le saludaba con la mano, la nube tomaba forma de mano. Si le enseñaba una pelota, tomaba forma de pelota. Si le enseñaba un calcetín tomaba forma de calcetín. El niño reía a carcajadas. Había encontrado a un amigo.
La nube, al final, tomo la forma de corazón, y el niño comprendió que en el cielo había Alguien que le quería y se preocupaba por él. Desde aquel día, cuando se sentía triste y solo, no tenía más que mirar al cielo para saberse siempre querido.

• Propuestas de trabajo

Para dialogar juntos
1. ¿Por qué lloraba el niño en la ventana de su habitación?
2. ¿Quiénes eran los únicos que le veían llorar sin él saberlo?
3. ¿Qué hizo la nube de Dios para animar al niño?
4. ¿Qué es lo que comprendió el niño al final de la historia?
5. ¿Te sientes acompañado y ayudado por Jesús? ¿Cómo te relacionas con él? ¿Qué cosas le dices y cómo le escuchas?
6. ¿Con un amigo así, a qué cosas podremos dejar de tener miedo?

Nubes colgantes
Cada uno de ustedes dibujará en una cartulina, tamaño hoja la silueta de una nube. La recortará y escribirá en una de sus caras una frase breve que diga quién es Jesús para ustedes, y en la otra cara pondrán una frase que diga qué es lo que hace Jesús por ustedes. Lo harán con marcadores para que quede bien y se pueda leer desde cierta distancia. Luego harán un pequeño agujero en la nube para atarle un hilo y se la darán al animador. Este las irá atando a los extremos de unas varillas, y finalmente estos colgantes los pegará en el techo de la sala.

Explorando la Biblia
No estamos solos. Dios siempre está a nuestro lado queriéndonos y cuidando de nosotros. Nos quiere sin condiciones, tal como somos. Para él siempre seremos sus hijos más queridos. Dios es nuestra madre y nuestro padre. Los que han descubierto esto viven llenos de alegría confíando totalmente en él. Y tanto confían, que su fe les hace capaces de hacer cosas extraordinarias y superar las mayores dificultades.

Bloque 1 Somos hijos de Dios Bloque II Confiaron en Dios
Mt 6,9-13 Mt 8, 5-13
Mt 6,25-34 Mt 9, 1-8
Lc 11,9-13 Mt. 9, 20-22
Rom 8,14-17 Lc 18, 35-43
lJn 3,1-2 Lc 19, 1-10
Mc 9, 14-27

Divididos por grupos de dos o tres personas, preparar una escenificación de una de las seis citas del bloque II. Después de leerlas todas, cada grupo elegirá una diferente. En las escenificaciones uno puede hacer de narrador mientras sus compañeros van representando la historia y haciendo los diálogos.
Después de todas las representaciones se responderá entre todos a la siguiente pregunta: ¿Qué importancia ha tenido la fe, o confianza en Jesús, en cada una de estas escenas evangélicas?

Para reflexionar
Las citas del bloque I nos dicen que somos hijos de Dios y nos invitan a dirigirnos a El como a un Padre y a confiar siempre en Él. Búsquenlas en sus Biblias y leanlas para todo el grupo. Luego escojan, cada uno, las dos frases que más les hayan gustado o llamado la atención y digan por qué. También pueden decir la cita que más les ha gustado.

Para terminar
Ahora vamos a valorar lo realizado en este taller. Volverán a leer la introducción del principio y, teniendo en cuenta lo que allí se;. dice, revisarán todas las actividades que han hecho.
Se trata de ver qué han descubierto o aprendido en cada apartado del taller y cómo lo han puesto en práctica a lo largo de todas las reuniones de grupo. Rellenarán estos apartados todos juntos.

JUEGO: Nos ha servido para descubrir...

DINÁMICA: Gracias a ella hemos reflexionado sobre...

CUENTO: Nos ha servido para...

BIBLIA: La Palabra de Dios nos ha dicho que...

1. ¿Cómo han ido las reuniones de grupo? ¿Cómo se han sentido en ellas?
2. ¿En qué nos ha ayudado el tema de este taller a mejorar como grupo?
3. ¿En qué cosas te ha ayudado a mejorar personalmente este taller?
4. ¿Cómo hemos llevado a la práctica el tema del taller en cada una de nuestras reuniones de grupo? Y fuera del grupo?
5. ¿Qué frase piensas que querría decir Jesús al grupo como resumen de todo lo visto?

Acabamos haciendo un momento de oración para poner en manos de Jesús todo lo que hemos vivido en este taller Para prepararlo, elegirán ere todos una de las citas que más les haya gustado del apartado “Explorando la Biblia”.

Luego cada uno escribirá una oración o carta a Jesús dándole las gracias por algo que haya descubierto en el taller, o para pedirle alguna cosa que tenga relación con lo visto en el grupo, o que necesiten en estos momentos, o bien para decirle cualquier cosa que les nazca del corazón, porque la oración no es otra cosa que hablar desde la intimidad con nuestro amigo Jesús.

Prepararán también el lugar donde van a hacer la oración, colocando una imagen de Jesús a la que todos puedan mirar. Pueden poner también a sus pies una Biblia abierta como signo de que Jesús está presente y quiere hablar personalmente con ustedes. Y cualquier otro signo que crean necesario para su momento de oración.

Esquema de la oración
1. Música de fondo para hacer silencio interior.
2. Nos ponemos mentalmente en la presencia de Jesús.
• El animador leerá esta frase de Jesús: «Allí donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». (Mt 18, 20)
• Breve momento de silencio para sentirse junto a Jesús. Mirarle con los ojos del corazón...
3. Lectura de la cita bíblica escogida.
• Momento de silencio en el que si alguien quiere podrá comentar lo que le ha querido decir Jesús con esa lectura.
4. Leer las oraciones o cartas hechas anteriormente.
5. Rezar todos el Padrenuestro tomados de la mano.
6. El animador concluirá haciendo una oración final.

Tomado de: El tesoro del Cristiano Navegantes 1 / Navarro José Real / CCS

DINÁMICAS
EL DINOSAURES
Llamamos “dinosaurés” al lenguaje que utilizaban hace setenta millones de años los dinosaurios para comunicar sus experiencias. Precisamente en los últimos meses Eufrasia Babel (conocido estudiosa de lenguas antiguas y experto en torres ha encontrado un valle que guardaba ocultos millones de pequeños fragmentos de resina fosilizada por la acción del tiempo. Tras largos y pacientes análisis el señor Babel ha llegado a la conclusión de que la forma de cada fragmento de resina se debe a la onda sonora que la hizo brotar de la planta. Partiendo del principio de que a toda onda sonora corresponde una palabra “berreada” por un dinosaurio, el famoso hombre de letras y torres ahora trata de interpretar lenguaje de los antiguos señores de la tierra.
Jugadores: Los que se quiera, a las órdenes de una coordinadora (Eufrasia Babel). Cosas necesarias: Dos pizarras. Un marcador. Papel y lápiz para todos los jugadores (los alumnos de la conocida mujer de letras y torres).
Preparación: La coordinadora escribe, para cada jugador, un mensaje de diez palabras, sustituyendo cada letra por un símbolo que él se inventa.
Aunque los mensajes sean distintos, el número de letras será igual en todos ellos.
El símbolo que corresponde a cada letra se dibuja, a buen tamaño, en la primera pizarra: cada símbolo irá acompañado de un número; en la segunda pizarra se escriben esos mismos números con la letra que corresponde a su símbolo.
Reglas: Cuando se dé la señal, los jugadores buscan personalmente en la primera pizarra, de uno en uno, los símbolos que figuran en el mensaje que les ha dado la coordinadora, y leen el número que hay a su lado.
En la segunda pizarra buscan ese número y anotan a letra que le corresponde. Así los jugadores podrán substituir, en el mensaje, los símbolos por las correspondientes letras.
Gana: El jugador que primero entrega al director su mensaje traducido, completo y sin error.

LOS DUEÑOS DE “MADRIGUERA”
“Madriguera del Oso y la Zorra” es un restaurante pequeño, cuyo dueño, nada sociable, trabaja en la cocina, mientras que su mujer, veloz y poco escrupulosa, sirve a los clientes. Para abrir más el apetito de sus clientes, la zorra que es la dueña, esparce los cubiertos por el jardín del restaurante. El que quiera comer en “Madriguera”, primero tiene que buscar el tenedor, el cuchillo y la cuchara, y hacerlo deprisa, si desea escoger los mejores platos. Los últimos tendrán que contentarse con lo que dejen los otros y comer los platos menos apetitosos, si no quieren exponerse a las iras del cacho de oso que es el amo del restaurante.
Jugadores: Dos o más equipos de cinco a seis jugadores.
Cosas necesarias: Tantas cartulinas del tamaño de un naipe como jugadores, multiplicados por tres. Tantos platos de plástico como equipos.
Preparación: Los equipos se ponen juntos en un lado del campo, con sus respectivos jugadores en fila india.
Enfrente de cada equipo, pero en la parte opuesta, se deja un plato.
Las cartulinas (en cada una de las cuales se habrá escrito el nombre de un cubierto) se esparcen por el campo con la escritura hacia abajo, de forma que sea imposible leerlas sin darles la vuelta.
Reglas: Cuando se dé la señal, el primer jugador de cada equipo sale corriendo y busca una cartulina con la palabra “tenedor”, otra con la palabra “cuchara” y otra con la palabra “cuchillo”.
Cuando las encuentra, va corriendo y las deja en el plato de su equipo; después se sienta en el suelo, para que salga el segundo jugador, y así sucesivamente.
Si uno da la vuelta a una cartulina y no la recoge porque no le vale, la deja en el suelo boca abajo.
Gana: El equipo que primero se encuentra con todos sus jugadores sentados (en torno al plato con los “cubiertos”.

LA ARAÑA
Muchas arañas tejen perfectamente en línea recta los hilos con los que luego construyen su tela.
Jugadores: Los que se quiera, de uno en uno. Cosas necesarias: Treinta botes. Un balón.
Preparación: Los botes se ponen en el suelo a lo largo de dos líneas paralelas trazadas a medio metro de distancia entre una y otra.
Cada bote está a un metro del anterior y enfrente del correspondiente bote de la otra línea.
Se traza la línea de salida a cinco metros del primer par de botes.
Reglas: Uno tras otro, los jugadores lanzan con la mano el balón a ras de tierra, in tentando que pase entre las dos líneas paralelas y que salga por el fondo del pasillo formado por los treinta botes.
Si sale fuera durante el trayecto, se cuentan los pares de botes que ha superado antes de salir.
Gana: El jugador que con el balón hace el trayecto más largo por el pasillo. Si hay empate, habrá uno o más tiros suplementarios para deshacer el empate.

NOICAN
“Nóican” es una nación donde todo va al revés. Los automóviles marchan hacia atrás, las comidas empiezan por el postre y acaban por el consomé, la camisa va sobre el suéter y los libros comienzan por la última página.
La capital de Nóican es “Latipac”, que dirige un alcalde muy severo. Para hablar con él hay que contar con un guardia que, al contrario de lo que ocurre en todo el mundo, sólo deja pasar al que no conoce.
Jugadores: Los que se quiera, con un coordinador o coordinadora de juego atento y preciso. Cosas necesarias: Es suficiente la capacidad de disimulo.
Preparación: Los jugadores se ponen al fondo de un lado del campo, excepto uno (el guardia), que se sitúa en el contrario, de espaldas a sus compañeros.
Antes de que el guardia se vuelva hacia los jugadores, éstos tienen un minuto para disfrazarse intercambiando prendas de vestir, ocultando la cara, o quitándose alguna prenda, para que no los reconozca el guardia.
Reglas: Cuando el coordinador dé la orden de empezar, los jugadores cruzan corriendo el campo y se paran cuando el director grite:
En ese momento adoptan posturas que dificulten su reconocimiento por parte del guardia, que cuenta despacio hasta tres y se vuelve hacia ellos.
Los jugadores pueden darle la espalda, tirarse al suelo, ponerse en cuclillas, etcétera, sin moverse de donde se han parado.
El que es reconocido por el guardia (el coordinador dará fe de ello) vuelve al lugar de salida.
Si el guardia se equivoca dos veces, da la espalda a sus compañeros, y el juego empieza de nuevo cuando el director dé la orden para ello.
Los jugadores no se mueven hasta que el coordinador dé la orden de reanudar el juego; pero, después, tienen que abandonar el sitio que ocupaban antes para que reconociera el guardia.
El jugador que primero llega al puesto del guardia.

Tomado de: Un juego al día / Elio Giacone - Massimo Schiavetta / CCS


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